Blow. Chema Cobo. Galería Álvaro Alcazar.
Tal vez todo venga de un sueño, no sé. Hoy recuerdo solo una imagen liviana y frágil a punto de desaparecer, veo a Alicia que conversa con la momia de Jeremy Bentham.
De repente, la conversación se detiene y Alicia comienza a dar puntapiés a la cabeza de Bentham que rueda por un espacio que recuerda a la sala de un Museo en la que todas las obras están ocultas tras telones y cortinas.
BLOW, esta exposición, tiene su origen en esta imagen.
Es evidente que, como es habitual, lo primero que intento es no caer en la tentación de utilizar esta imagen de manera literal, al tiempo que no quiero llegar a conclusión alguna, pues si ya se lo que he de encontrar, ¿que necesidad tengo de llegar a ello?
Lewis Carroll es un autor que llevo permanentemente conmigo desde que empece a leer y a disfrutar con la lectura. En mi obra Alicia es un tema recurrente desde los 70 y especialmente en la década de los años 90. En cambio Bentham, es ahora cuando lo cito por primera vez de forma directa, aunque el personaje me ha rondado por la cabeza desde el día que lo descubriera gracias a la lectura de Michel Foucault.
Hoy, sin embargo, la sociedad nos ofrece mas y mas síntomas de ser simplemente una puesta en escena de los sueños “totalitarios” de Bentham.
Cada día oímos mas argumentos tales como prevención, transparencia, opinión, integración, ejemplar, bien común, seguridad, etc.
BLOW tiene su origen en estas dos fuentes, dicho así, parece prosaico, solo la aventura de plantearlo de forma diferente menos alusiva y tal vez mas elusiva puede hacer que este experimento termine siendo algo mas parecido a lo que se supone debiera ser el arte: algo totalmente antibenthamiano, por principio. Tal vez el arte tenga que volver a ser tan enigmático como aquellos telones y cortinas que ocultaban las piezas en el Museo del que hablaba al principio...
Chema Cobo.