Vamos hermanos, ¡tenemos comida!. Ion Grigorescu. Angels Barcelona. Àngels Barcelona presenta la primera exposición en España de Ion Grigorescu (Bucarest, Rumanía, 1945), uno de los artistas visuales rumanos más significativos. Desde 1967, empleando la fotografía, el collage, el video, la instalación y la performance, Grigorescu muestra en sus obras puntos de vista poco ortodoxos para debilitar la rigidez del imaginario colectivo y de los discursos que construyen la memoria y la identidad. Ha desarrollado una práctica artística que reacciona a un contexto socio-político convulso haciendo hincapié en las consecuencias psicológicas individuales.
Incluyendo siempre una reflexión respecto al posicionamiento del artista, algunas de las constantes en su itinerario artístico son: el cuerpo, la auto-crítica y las cuestiones sobre la relevancia social del arte y la vida privada, lo que podría describirse como un anti-arte, donde la vida y la práctica artística se unen.
The poor people are fending for themselves / La gente pobre se vale por sí misma, un proyecto específico para la galería, en el que a través de fotografías y videos se nos plantean cuestiones sobre la relación entre relidad y arte, la naturaleza y el uso que hacemos de ella o el escrutinio de las realidades sociales.
La primera parte del proyecto se titula: come brothers, we have food!/ vamos hermanos, ¡tenemos comida!. En ella el artista nos muestra como la naturaleza nos abastece de alimentos que solemos despreciar. Donde mucha gente ve un arbol partido por la mitad, otros ven la ocasión para alcanzar el alimento antes inalcanzable. Alimentos sin envasar, pero que requieren el esfuerzo de agacharse y tener la paciencia del recolector.
La exposición continúa con la serie The poor people are fending for themselves / La gente pobre se vale por sí misma, una instalación de pequeñas fotografías sacadas de internet en las que se nos presenta las diferentes formas de acceder a las necesidades básicas y cotidianas en lugares donde no existen las comodidades a las que estamos acostumbrados, en palabras del propio artista: “Yo aprendo que y como debe hacerse, tomando el ejemplo de esta gente. Ellos me enseñan que es la necesidad primaria cuando todo parece perdido. No tienen calles asfaltadas ni mesas para refugiarse, sin embargo, sus ropas son blancas y apropiadas. Cuando quieren comer o sentarse no tienen sillas, se quedan en el suelo con las piernas cruzadas...”
El tercer apartado del proyecto lo compone una serie de fotografías tituladas: Emptying villages: history stops there because of not being civilized / Despoblamiento de pueblos: ¿Se detiene la historia por que ellos no están civilizados?. En ella se muestran espacios rurales, visiones panorámicas de pequeñas localidades, construcciones de piedras en ruinas (“Fotografías arqueológicas de culturas no tan ancianas (1800)”), la vida cotidiana en un entorno que ha quedado desplazado por la ciudad y en el que todo se hace a otro ritmo. El avance permanente y arrollador de lo urbano en contraste con el tiempo detenido de lo rural, tal como escribe Grigorescu en el texto del catálogo de la exposición: “El concepto de civilización tiene dos significados, uno de pasado y sabiduria y otro de futuro y de modificación irreversible. No podemos decir que no lo sabíamos, que no lo vimos”.
La última parte de la exposición reponde al título: When the poor has a carpet he imagines to be rich / Cuando el pobre tiene una alfombra se imagina que es rico. Se trata de un un lienzo con una composición de elementos decorativos a la manera de las alfombras portuguesas, pero convertido en objeto de exposición. Para Grigorescu, una alfombra es un elemento que define muy bien las diferencias entre pobres y ricos. Son los pobres los que más las aprecian y las utilizan de forma cotidiana (para rezar, sentarse, etc...). Él fabrica su propia alfombra, repleta de “ornamentos de mi (su) jardin imaginario”. Se cuelga en vertical, eliminando su función habitual: “Mi “alfombra” puede ser tomada por una barata porque no está hecha de hilos gruesos, o como una alfombra pobre porque está hecha de fotografías [...] Yo que no pertenezco a ninguna categoría, ni rico ni pobre, fabrico la alfombra con mis propios materiales. No tengo ovejas, en teoría es demasiado caro, pero no podría descansar sobre ella, es sólo imaginaria”.
La exposición se complementa con una serie de obras en video: "Dialog with Ceausescu" (1978); "Vitan" (1994); "Patroaia" (2003); "Postmortem dialog with Ceausescu" (2007) y una presentación audiovisual "Berzunti” (1978) (un recorrido por la memoria personal del artista).