ARCO'09 ¿Dónde está la alegría?
Aunque los desterrados a la segunda planta han vuelto a compartir espacio con los stands "oficiales" nada volverá a ser lo mismo. Así lo señalo en su toma de posesión, años atrás, la actual directora Lourdes Fernández y desde luego lo ha conseguido: esta no es la feria que diseñó Rosina Baeza. Aquella feria era otra, era realmente la reunión del mundo del arte español, donde se festejaba el reencuentro anual, donde se daba la bienvenida a todos los amantes del arte. Si se quiere, un poco menos internacional, una feria que miraba con un ojo por los de aquí y con el otro al exterior en un mágico equilibrio que le canjeo un lugar en el mundo, quizá el que el mercado español tiene ni más ni menos. Este año se cambia de nuevo la ubicación en IFEMA y se vuelve atrás manteniendo los espacios magnificados que dan una sensación de vacío, extrañamente metafórica. Decía un crítico avispado que o sobra espacio o faltan galerías. Si, entre las galerías desertoras y las rechazadas, los pasillos son más grandes que los stands. Todo indica que la feria es más elitista, esa es una decisión respetable, pero veremos que opina el público, si también se produce una pérdida de popularidad, quizá de eso va el tema. Una feria orientada al mercado, y con la crisis que éste está sufriendo -a un día de terminar la edición 2009- parece no ser buena estrategia. Esperemos que la suerte le acompañe. Aunque ya pudimos leer el día de inauguración "tendremos que trabajar el doble para vender la mitad".
¿Y que había este año en ARCO? Es la típica pregunta. Pues yo diría que poco, que mucho vacío, que mucho blanco, que lo mismo de siempre, que parecía que estaba atrapado en el tiempo… y que para eso están los best seller de cada año. Son esas piezas que se salen de lo general y sorprenden a los medio generalistas, que les sirven para ilustrar sus tópicos "¿Esto es arte?" O "¿La crisis del mercado?" Este año ese honor a recaído en las piezas: El borrico-leopardo, la brocheta de objetos, el Damien Hirst suicidándose (eso les gustaría), el camión-cisterna de huesos, el crucifijo de neones, la cama de grifos, las chaquetas de los banqueros que ríen en bolsa, los cuadros de tickets de compra plastificados, las bicicletas con mendrugos de pan, la balsa patera con agua mineral, la escultura de los niños soldados, el Hello Kitty gigante… "Quiero ver el cuadro que anunciaban en la tv" decía una coleccionista que paseaba por las avenidas. Finalmente se llevan esas imágenes ¿En qué galería? ¿Quién era el autor? Me arriesgo a asegurar que podrían contestar muy pocos. Nadie va apuntando en su libretita, salvo los críticos y consejeros de colecciones. Es un enorme parque temático con atracciones donde fotografiarse y quizá abatir alguna pieza para su colección. Una visión más deshumanizada del arte, más comercial, más globalizada y con el modelo internacional como objetivo. Hay que limar alguna cosita pero ya se ha eliminado casi todo lo que desentonaba para conseguir coronar el ranking de ferias… Pero al tiempo no se permite, que al igual que en New York, Miami, Basilea…, surjan ferias paralelas como Scope Madrid, que estuvo anunciada en su página oficial y que finalmente no pudo ser. Y se mira mal a ArtMadrid, quizá la llamada a heredar la idea primigenia del ARCO de los 80.
¿Y la India? Este año el país invitado queda al descubierto como el pretexto para individualizar la edición, para darle entidad frente a las anteriores y las próximas. No sabemos si será la crisis pero apenas unas pocas galerías con apenas unas piezas sirven como muestra del arte indio actual. Las galerías inglesas han multiplicado la oferta de arte indio ofreciendo piezas en sus stands.
Ahora solo queda esperar resultados y celebrar Arcomadrid'10.
Rafa Mastella