ARCO'10 ¿Queda alguien arriba?
(Vídeo a mayor resolución en a10tv)
Según van las cosas parece que en la primera planta de ARCO habrá sitio para todos, en esta edición de la feria madrileña. Desde su traslado a los nuevos pabellones de Ifema el diseño en dos plantas permitía fantasear con una feria comercial de primer orden, ya que las propuestas que pudieran deslucir esta imagen eran alojadas en la segunda planta. Pero apenas dos años después de que Lourdes Fernández estrenará su flamante recinto, la crisis ha golpeado con fuerza al sector. Y claro, cuando los presupuestos de las instituciones disminuyen y la alegría con la que compran las obras para sus respectivas colecciones se desvanece ¿Quién quiere ir a ARCO? Eso han debido preguntarse galeristas como Luis Adelantado, que este año no acudirá al evento ineludible ¿o no tanto? Si desde el año 2007, fecha en la que el comité empezó a deshacerse de las galerías que no cumplían sus requisitos, escuchábamos las quejas de los rechazados parece que este año pudiéramos sentir en la nuca el resoplido de alivio al librarse de la quema. Porque las tensiones entre los seleccionados en esta edición californiana y los patrones de Ifema han estado a punto de empañar la fiesta del arte español.
Y es que ¡Esto es un negocio! -parece que le dijeron a la directora Fernández- y no está el tema para rechazar el dinero de los feriantes. En esta ocasión la cosa ha quedado en tablas y le han dado una ¿última? oportunidad a la filosofía que defiende el comité de selección con la directora a la cabeza. Se le ha recriminado a Lourdes Fernández que se inhibiera en el conflicto alegando que no era su papel, opinión que respetamos aunque no lo hayan entendido así todos los observadores. Son muchas las voces que afirman que la feria necesita una reconversión, y las crisis desde luego son tiempos propicios para hacerlas. Por un lado están los que opinan que debería redimensionarse y volver a lo que fue, un observatorio del panorama artístico nacional que anualmente servía de termómetro y catalizador de la salud del arte español. Pero para otras voces esto sería inaceptable, y su desaparición lo más consecuente. Si no hay mercado para una feria internacional en España a la altura de las tres mejores del mundo más vale que no tengamos feria. Bueno, esa es una opinión, pero parece que otras iniciativas como ArtMadrid o la novedosa Just no piensan así. No quedó claro lo que sucedió con Scoope Madrid, que tras varias intentonas desistieron, pero es indicativo de que en España hay mercado, como por otra parte demostró el ARCO de Rosina Baeza. Quizá para lo que no hay infraestructura es para delirios de grandeza, que desde luego las instituciones no están dispuestas a soportar y menos en tiempos de crisis.
Empieza una feria que nos recordará a las de la crisis del petróleo de los ochenta o a las del fin del entusiasmo de los noventa. Un momento para la reflexión, la reestructuración, y el cambio de rumbo, pero desde luego no podemos poner en duda la existencia de una feria de arte en España porque los artistas se la merecen y los amantes del arte la reclaman.
Rafa Mastella