Rescato un fragmento de la crítica de hoy en El País de Ángela Molina a propósito de la exposición de Hans-Peter Feldmann en la galería ProjecteSD, donde podemos intuir una renovación del estilo crítico hacia la vena poética. Esa vena poética que había caracterizado la crítica decimonónica. Atrás han quedado las lecturas de Rosalind Krauss y compañía. Y es que vivimos tiempos de crisis, en los que las referencias han cambiado. El adalid del compromiso político y revolucionario del arte, según la misma crítica, dejó el Macba por la capital. La ausencia se nota. Y esa vena poética quizá es un primer paso hacía la revolución que unas páginas antes, en el mismo diario, anuncia Antonio Muñoz Molina: la revuelta contra los museos actuales y el actual sistema de las artes que nos devolverá la poesía del buen arte y la buena pintura.
"Feldmann es un pintor sin modelo, un jinete a pleno galope en una pinacoteca; un zumbido, una tajada en la oreja. Un ser profundamente curioso que vive en los sueños de los grandes pintores y al que le gusta jugar con esa muñeca rota llamada Vida. Pocas veces un artista es capaz de lanzarse de cabeza a la Historia tan alegremente sin salir maltrecho."

Marc Chagall
Chema Madoz
José Saborit


