He titulado este mensaje ""El interlocutor cadavérico", pero no es porque quiera hablar de los pobres niños de África. En realidad, pronto con los transgénicos habrá tanta comida que se volverá incomodo caminar entre frutas y verduras espichadas por las calles. Para todos tendremos, no se preocupen. Y esto a pesar de que muchos periodistas se empeñan en hacernos creer que el mundo va mal. Se equivocan, como siempre es para vender periódicos. Nunca durante la historia habíamos vivido en un mundo con tantas capacidades de expandir la calidad humana a toda la población del globo. Será cuestión de algunos años, si mengua la corrupción.
¿Me preguntaran porque tanto positivismo?: La razón es que me encuentro desde hace dos días en una isla pequeña del Caribe. Si, así es, mi situación es esta: estoy mirando por la ventana de un hotel mientras pongo unos vinilos en un tornamesas.
Mi vida de D.J. ha evolucionado más que mis aspiraciones como artista plástico. Al fin y al cabo mezclar es más fácil que pintar. El destino lo lleva a uno por caminos inesperados. Ahora estoy fumando hierva y con este ritmo observo la inmensidad del mar Caribe. Por allá debieron llegar los españoles, por algún lugar de estos en el fondo aparecieron mis antepasados antes de combinarse con mi parte americana.
La cosa fue así: hace pocos meses una trasnacional comenzó a interesarse en mi música. Hace como un mes y medio recibí una llamada para ir a una reunión. En la oficina me propusieron ir a Aruba para componer cinco temas en el estudio de Alfredo de León. Me han dado a entender que de pronto escogen una composición para un compilado en asocio con Putumayo Records.
Aquí muchos lectores mueren de la envidia, lo sé, pero pueden estar tranquilos: respiren con calma. !Lo he inventado todo! La verdad estoy en mi apartamento en un barrio obrero en Montreal, Canadá. Vivo en un edificio de dos pisos un poco hechizo, cuadrado y de ladrillitos cafés. Mis vecinos son dos hombres viejitos, tienen más de sesenta años y sospecho que son novios. ¿se encontraran atractivos mutuamente dos hombres a esa edad? esa es la gran pregunta que me hago cuando los veo juntos.
A uno de ellos le pago la renta cada mes. Es un inmigrante checo que hizo toda su vida aquí en Canadá, habla a medias el español. Su compañero se llama David y es joyero, vive al lado.
Este apartamento tiene todo lo necesario para vivir plenamente. Además sin comprar ningún libro, ya tengo acumulada una gran estantería llena. No entiendo de donde salen estos libros, llegan a mis manos, en ingles, en francés, en español. Acaba de caerme como del cielo una edición nuevecita de la Biblia por la que no pagué ni un solo centavo. Y lo mejor: está en ingles para practicar. !Es una nueva prueba de que Dios existe!
Encontré hace poco tirado en una caja de cartón un libro del gato cósmico en japonés con unas ilustraciones buenísimas. Todos estas obras aparecen así, quizás vienen de mano en mano, como un teléfono roto que parte de la mente de los escritores y que va hasta mi estantería.
Ha llegado el momento de compartir todas estas riquezas frutas, legumbres, libros e ilustraciones con todos los seres humanos. Abramos las fronteras, expandamos las consciencias.




















