
En este punto, donde la mayoría de producciones contraculturales o undergrounds se han transformado en parte del mainstream, del mainstream del underground, deberíamos repensar las categorías que devienen en la cultura, más allá del simple dogma de lo que es, o debiera ser, alternativo. ¿Qué sentido tiene regirse por un decálogo en algo que pretende ser crítico?
A partir de la llamada postmodernidad hemos repensado continuamente los conceptos aplicados a la cultura, al lenguaje y a todos aquellos campos que construyen nuestra cotidianidad. Hemos repensado la idea del fuera y dentro de las Instituciones Artísticas, de las nuevas formas literarias, de la relaciones entre arte y biotecnología, hemos repensado el género, el racismo...¿Por qué no repensar el papel que jugamos en el especismo?
Cuando lo más chic es colgarse un cuadro kitsch de Jesucristo con luces fluorescentes made in China, precisamente porque es cutre, hortera y porque pretende ser irónico para el que lo adquiere. Pensamos que hemos superado el legado del cristianismo, por citar un ejemplo de religión de masas, entonces por qué seguimos acatando lo siguiente:
Génesis 9
Pacto de Dios con Noé
1 Bendijo Dios a Noé y a sus hijos, y les dijo: Fructificad, multiplicaos y llenad la tierra.
2 Infundiréis temor y miedo a todo animal sobre la tierra, a toda ave de los cielos, a todo lo que se mueva sobre la tierra y a todos los peces del mar; en vuestras manos son entregados.
3 Todo lo que se mueve y vive os servirá de alimento, lo mismo que las legumbres y las plantas verdes. Os lo he dado todo.
Y aquí nos encontramos nosotros, los artistas y los teóricos, entre otros, que nos juntamos en grandes eventos culturales presumiendo de estar trabajando por superar el sexismo, el racismo y los abusos en general. El artista se ha convertido en etnógrafo y en ocasiones realiza trabajos que nos permiten realizar una reflexión crítica sobre la realidad o las realidades, para ser más precisos. Todo esto lo celebramos en inauguraciones comiendo deliciosos canapés de foie. Un exquisito foie producido en granjas industriales donde mantienen a los animales cosificados en jaulas, recibiendo alimentación continua suministrada por un tubo que va directo a su estómago y que le hace enfermar. Pero ¿por qué comer foie va a ser algo moralmente reprobable si lo hacemos en nuestro beneficio? Es una cuestión de arte culinario. ¿Por qué debemos respetar a seres que no tienen lenguaje? Si están para cubrir nuestras necesidades, lo dice la Biblia. Nosotros poseemos la razón y eso nos dignifica. Creamos cultura.
Quién necesita un Dios cuando tenemos al ser humano.
Anthropos, qué maravilla!
Laura Benítez Valero