
A los 88 años de edad, murió ayer en Londres Lucian Freud (Berlín, 1922), uno de los máximos exponentes de la Escuela de Londres: un colectivo heterogéneo formado por Kitaj, Bacon, Kossof, Auerbach, Andrews y Freud, que mantuvo y renovó la pintura figurativa europea durante la segunda mitad del siglo XX.
Desde nuestra librería queremos hacerle nuestro pequeño homenaje como uno de los pintores que consiguió subvertir la tradición del retrato desde dentro, tratando no de representar a la persona ni mostrar su personalidad, sino simplemente revelarla, hacerla presente en el lienzo a través del juego estético de su pintura: convertir el óleo en carne.
Y es que si algo queda para nosotros en la obra de Freud es la capacidad expresiva de sus cuerpos, la carnalidad y la constante presencia de la materia, la valentía para retratar lo que las personas son, de modo desgarrador, directo, sin artificio ni ornamento. Una apuesta franca por la aceptación de la realidad tal y como es. Mediante un virtuosismo técnico con aire expresionista, basado en una magistral representación de la luz y el acercamiento honesto al desnudo, sus obras nos postran directamente ante nuestra carnalidad. Nos muestran sin complejos nuestra condición material, que somos la presencia de nuestro propio cuerpo, que somos la carne… su pintura.





Marc Chagall
Chema Madoz
José Saborit


