José Manuel Ballester (Madrid, 1960) se licenció en Bellas Artes en 1984 por la Universidad Complutense de Madrid. Comenzó su carrera artística como pintor, interesándose especialmente por la técnica de las escuelas italiana y flamenca de los siglos XV y XVIII. Desde los años noventa, se dedica también a la fotografía; es entonces cuando los espacios arquitectónicos ─tanto interiores como exteriores─ empiezan a protagonizar sus obras. En 2010 fue galardonado con el Premio Nacional de Fotografía, que se le otorgó por "su trayectoria personal, por su singular interpretación del espacio arquitectónico y la luz y su aportación destacada a la renovación de las técnicas fotográficas".
José Manuel Ballester es un artista para el que la rápida evolución tecnológica de la fotografía ha permitido al espectador, y al propio creador, acercarse al mundo de la plástica. Con sus fotografías trata de encapsular el tiempo, de congelarlo; sus obras son una interpretación de la lucha del ser humano contra el tiempo y la muerte. A Ballester le interesan los espacios vacíos: retrata al hombre a través de sus rastros y de sus reflejos. Sus trabajos plantean una reflexión sobre la soledad del individuo y las contradicciones del mundo contemporáneo.
La soledad se representa en sus fotografías mediante espacios vacíos en los que la luz adquiere un papel protagonista, en los que lo oculto y lo visible, lo público y lo privado son aspectos que informan sobre la condición humana. Las imágenes, de gran formato, dejan siempre un camino abierto a la interpretación de los juegos de colores, luces, formas y perspectivas que en ellas aparecen; para Ballester, la obra de arte suscita un intercambio de sensaciones con el espectador.
Esta búsqueda de la poética de los espacios vacíos ha desembocado en la serie titulada Espacios ocultos, una reinterpretación de obras maestras de la pintura clásica y moderna a través de inquietantes ausencias. Lienzos como Los fusilamientos del 3 de mayo (1814), de Francisco de Goya, permiten a Ballester reconciliarse con los clásicos y acceder a ellos sin tener que renunciar a su propio tiempo. Goya fue uno de los artistas que más intensamente trató el tema de la guerra y sus consecuencias, tanto en el ámbito colectivo como en relación con la esfera individual del ser humano. En esta fotografía, los personajes del cuadro han desaparecido; sin embargo, gracias a la memoria colectiva, se sigue reconociendo el escenario que utilizó Goya para la representación de tan terrible acontecimiento histórico. Solo hay una huella de la tragedia: la sangre derramada y mezclada con la tierra de un suelo iluminado por la dramática luz sesgada de un farol al abrigo de un montículo que ha servido de paredón improvisado. El lugar, a las afueras de la ciudad; el momento, la oscuridad de la noche; los soldados ya se han ido y se han retirado los cadáveres del sitio.

Jose Benlliure, Josep Reneu, Joël Mestre, Equipo Crónica,...
Sigfrido Martín Begué
Waltercio Caldas, Joaquín Torres-García, Cildo Meireles, ...


