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noche toledana. Me acosté, como las gallinas, a las diez de la noche. La camita era mínima: se me salían los pies desde más arriba de los tobillos y además era estrecha a más no poder. Intenté juntarla con otra de igual tamaño sin tener, al final, ningún éxito. Tras sudar y dar vueltas me desperté: eran solo las dos de la madrugada. Con un gran esfuerzo puede dar cabezadas intermitentes hasta las tres. Me levanté reventado y me puse, en plan poseso, a leer todas las noticias del diario el Mundo para ver si me entraba la modorra. Una hora y media después me forcé a dormir cosa que apenas pude conseguir. Hacia las seis de la mañana el cansancio se hizo con mi cuerpo. Me he puesto en pie roto. Vaya noche en el Palacio de la Magdalena. Sin amigos, sin nadie con quien conversar. Miro al mar y pienso que así no vuelvo a ir a parte alguna. Hice bien titulando mi ponencia de hoy "Noticias de ninguna parte". No debería salir de casa.
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llego a Santander, como siempre con retraso. Sin comer acudo al Museo Marítimo. Mesa redonda que, en principio, es unipersonal. Lanzo una pequeña meditación sobre la escultura desde Serra a Doris Salcedo. Luego se incorpora el director del Museo Aalto. Estamos en una sala oscura con una luz cegadora. Tras casi tres horas nos marchamos. Estoy alojado en el Palacio de la Magdalena con una vistas fabulosas sobre el mar. Me encantaría estar con Manuela aquí, pero también me gustaría que el tiempo no hubiera pasado tan implacablemente. Hace años para mí este sitio era, lisa y llanamente, mítico, ahora parece carente de vida. Hemos llegado, podría decir, cuando el desánimo ya era el único cimiento. Lástima.
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de nuevo en el aeropuerto. Releo las páginas iniciales de "La invención de lo cotidiano" de Michel de Certeau y el viaje en metro se me hace cortísimo.
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saco a pasear a Plata y nos encontramos con un perrito precioso. Está, desde que regresó del "hotel canino", más tranquila. Por lo menos no se pone como loca a ladrar a todo el que se cruza en su camino. Escribo, a la carrera, el insólitos del Museo del Prado. Salgo dentro de un rato para la UIMP en Santander.
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vuelvo a comprobar que soy incapaz de trabajar cuando mi familia está lejos. Me siento vacío.
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pasé, en un pis-pas, del frío chileno al calor mesetario madrileño. Directo desde la T4 a la Clínica Los Madrazo para recoger a Plata que se pone loca de contenta al verme. Menos mal que está bien. En casa no para de buscar al resto de la familia. Siesta y luego voy a cenar con Paco Cao con el que me prolongo en entretenida charla. Paso mucho calor por la noche en la cama, como si estuviera en la sauna. Estoy francamente destrozado tras el viaje.
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escribo desde el aeropuerto de Santiago de Chile. Me he despertado con una noticia demoledora: mi vuelo de regreso a Madrid se retrasaba casi 16 horas. No podia entenderlo. Me tire casi dos horas llamando a Iberia para que arreglaran la cosa, esto es, para que me sacaran un billete con otra compañia. Como siempre, el pasajero es un despojo que no tiene ningun derecho y por tanto se tiene que callar y joder. Inaceptable. Al final les he convencido a gritos para que me metan en LAN que sale dentro de una hora, pero con todo en vez de marcharme de Santiago a las 12 de la mañana lo haré siete horas después. El tiempo es algo que cada vez me cuestas mas perder y sobre todo que abusen de mi es algo que no soporto. Menos mal que me he refugiado en la oficina de la Trienal de Chile y he participado en algunas reuniones del equipo curatorial y luego nos hemos ido a comer a casa de Justo Pastor Mellado que nos ha preparado unos chorizos a la barbacoa y un salmon delicioso. Es un tipo encantador. Visite también por la mañana el Museo de Bellas Artes que no me interesó nada. Ayer visite a más artistas que tenían muy buenos trabajos. Creo que la exposición comienza a pintar bien. Me han tratado de fábula y, aunque cansado, salgo feliz de la experiencia que ha sido muy rica en lo intelectual y en el aspecto de la cercanía humana. De verdad ha sido una suerte que me llamen para esta Trienal.
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sesiones de trabajo con los jóvenes artistas chilenos. Gente brillante y con buen discurso. Tras la comida llegan Ticio y Osvaldo. Vamos a comprar libros con Gustavo Buntixt y Justo Pastor Mellado a la librería "Metales Pesados" que es muy buena. Me sorprende ver que tienen la colección de publicaciones del CENDEAC e incluso mi librito sobre las escaramuzas. Me hago con un montón de cosas. Reunión, en plan camarote de los Hermanos Marx, de los curadores de la Trienal. Mil y una cosas sobre la mesa. Acabamos a las mil. Cena en un "La casa naranja" que es muy ruidoso. Intento comerme un steak tartar que es imposible. Al llegar al hotel me pongo a devorar los sabrosos manjares teóricos que me he sumistrado esta tarde. Va todo perfecto.
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el primer día en Santiago fue de trabajo continuo. Reuniones primero con un artista de Concepción, luego con una fotógrafa de Valparaiso, comida con los miembros del Comite de la Trienal y con Yoshua Okon que está haciendo una residencia en "Incubo". Por la tarde revisé la obra de Demian Schop en su estudio (muy inteligente y con un trabajo extraordinario) y luego de otros cuatro jóvenes creadors que me parecieron todos francamente muy brillantes. Hace un frío tremendo y me ha tenido que dejar Justo Pastor un jersey para soportar estos rigores. Parece que el hoy el día sale más soleado. He dormido de un tirón y eso me hace pensar que aguantaré el día bien. Me gustaría, como me planteaba alguien en un mensaje anterior, dar una charla o tener un encuentro teórico estos días, pero el tiempo juega en mi contra. Espero que mis adorados hijos y Manuela lo estén pasando bien en Denia.
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el trágico accidente de Barajas es también noticia de primera plana en la prensa chilena.