Soft Power, Arte, teknologia eta biopolitikaren arteko elkarguneari buruzko ekitaldien programa da. Gasteizen 2009ko udazkenean egingo da.
Komisarioa: Maria Ptqk
Soft Power es un programa de actividades sobre la interseccion entre arte, tecnología y biopolítica que tendrá lugar en Vitoria-Gasteiz en otoño de 2009.
Comisariado: Maria Ptqk
Con los avances de la ingeniería genética, la industria farmacéutica y la agricultura industrial, la biotecnología ha entrado definitivamente en la vida cotidiana. Cada día consumimos alimentos genéticamente modificados, con restos de hormonas, antibióticos o sustancias químicas que los hacen más atractivos en el mercado. Diseñamos nuestros cuerpos mediante prótesis, implantes, cirugía plástica, tratamientos anti-edad, cosméticos. Modificamos nuestra psique y nuestro estado de ánimo con fármacos, drogas sintéticas y anti-depresivos y nuestra sexualidad con preparados hormonales como Viagra, la píldora anticonceptiva o tratamientos de testosterona. En 2003, en el marco del Human Genome Project, se completó la decodificación del genoma humano señalando el inicio de lo que ya se conoce como el Siglo de la Biología, una era llamada a cuestionar los límites de lo natural y la idea misma de lo vivo.
La biotecnología, encarnada en la cultura del
diseño del yo, nos devuelve al viejo sueño de la subjetividad programable, a la posibilidad de un destino dirigido por la genética y las ciencias de la vida. Con su promesa de una humanidad high-tech, abre un capítulo nuevo en la interminable discusión inaugurada por Michel Foucault en la década de los setenta sobre el concepto de biopolítica: el gobierno de las personas mediante el control de los cuerpos, las mentes y todos los aspectos de la vida, especialmente los que tienen que ver con la esfera de la subjetividad. Hoy, el mito del cyborg regresa diluido en productos de consumo cotidiano controlados por el mercado global de la bioindustria. Los centros de investigación almacenan y clasifican recursos biológicos como células, semillas, semen, óvulos, sangre, órganos o tejidos. Por su parte, las leyes de propiedad intelectual los excluyen del patrimonio común en beneficio de multinacionales farmacéuticas y agro-alimentarias que los patentan, manipulan y distribuyen en los centros de salud o las estanterías del supermercado. En la era del biotech, nosotros/cyborgs no somos sólo el resultado de un conjunto de técnicas y protocolos científicos sino un compilado de códigos culturales y relaciones sociales y económicas de alcance global. Una narrativa biopolítica a la que, en la última década, se ha sumado también el arte.
Soft Power como propuesta se ubica precisamente en ese lugar, el de las prácticas artísticas contemporáneas que exploran los nuevos lenguajes de lo biopolítico. Prácticas que investigan el encuentro interdisciplinar entre arte y ciencia pero también las condiciones reales de las investigación científica hoy: su impacto en las formas de vida, las categorías de la imaginación que moviliza y las redes internacionales de la bioindustria.