En la pintura antigua, era común el uso de temple como base magra y en ocasiones resinosa para después trabajar al óleo o incluso directamente con veladuras. Lo cual se adecua a la regla. Primeras capas diluidas, las siguientes más pastosas y como retoques, las veladuras finales.
Ahora bien, si la pintura que quiero hacer es bastante fluida y grasa, y sobre ésta, poder velar cuando esté seca, ¿es correcto el siguiente planteamiento?
Sobre un empaste aceitoso, con cuerpo pero de aspecto más bien líquido (sin usar trementina, sólo aceite, ¿podría velar encima con el mismo diluyente más una proporción de trementina? ¿o estaría rompiendo la regla?
Yo creo que el empaste, por el mero hecho de contener mucho más pigmento que la veladura que irá encima ya es más graso que ésta, ¿no? Porque la veladura es prácticamente medium al 100% con una pizca de pigmento.
Lo pregunto porque en el empaste quiero evitar la trementina, pero no cierto aspecto aceitoso.
Y si para las veladuras añado barniz damar. Por ejemplo en la siguiente proporción:
25% Stand oil, 25% Barniz damar y 50%. Consigo una capa más resinosa, ¿pero necesariamente más grasa que la capa precedente?
Gracias de antemano y perdón por el lío.
¡Un saludo!

Jose Benlliure, Josep Reneu, Jol Mestre, Equipo Crnica,...
Sigfrido Martn Begu
Waltercio Caldas, Joaqun Torres-Garca, Cildo Meireles, ...


