Arte contemporáneo en España

¡Uf! Las restauraciones

Debate sobre arte contemporáneo en España.

¡Uf! Las restauraciones

Notapor miguefer » Sab Abr 04, 2015 6:03 pm

.


¡Uf! Las restauraciones



Tendemos siempre el mismo problema en cuanto a la restauración de obras de arte, no sabemos diferenciar entre "conservación", "restauración", "facsímil" y "réplicas".

Conservación: es mantener la "salud" de lo que hay.

Restaurar: es "arreglar" o "reparar" lo que está roto.

Facsímil: es "reproducir" o "reconstruir" con los materiales originales.

Réplica: es "reproducir" o "reconstruir" con materiales modernos.

En resumen, podríamos decir que la restauración consiste en decidir a qué nivel "engañaremos" al espectador.

Pongamos algunos ejemplos:

Para conservar un monumento debemos protegerlo de lo que lo deteriora. En el caso de un artesonado (techo) de madera, hay que proteger la madera de la humedad, temperatura, xilófagos (insectos comedores de madera), del humo de las velas y los cigarrillos, de la contaminación y de los seres humanos... Por tanto, "conservamos lo que hay" para que no se estropee.

En el caso de la conservación, no se engaña al espectador porque ve lo que hay: lo original de la obra de arte.

Pero el deterioro de una obra de arte es o ha sido inevitable, los bienes se rompen por el envejecimiento o por la intervención humana. Las guerras, además de las pérdidas humanas, han destrozado monumentos. Después de la guerra viene la reconstrucción. En este caso existen dos tipos de engaños:
a) La reconstrucción total o engaño total.
b) La reparación parcial o engaño parcial.
Por ejemplo, en las guerras mundiales ciudades completas fueron arruinadas, quedaron montañas y montañas de escombros. Lo que se hizo fue realizar un facsímil de catedrales, palacios, edificios importantes, es decir, una reproducción exacta con materiales iguales a los que tenía.
-¡Qué palacio más bonito y bien conservado! -dijo mi esposa en un viaje.
-Claro que está bien conservado -le dije- es nuevo, tendrá cincuenta años.
Mi esposa se sintió engañada, no estaba avisada de que lo que iba a ver era una ciudad reconstruida. Desde entonces ella quería ver en cada monumento una línea divisoria que le indicara dónde terminaba lo original y donde empezaba lo reconstruido.
-En la guerra la ciudad fue completamente arrasado, no puede haber línea divisoria, todo es nuevo –le dije.

Evidentemente en el caso de una ciudad arrasada y reconstruida el engaño es consentido porque todos tenemos necesidad de hacer la ciudad de nuevo y reproducir los monumentos significativos de la ciudad. ¿Se imagina París sin la Torre Eiffel? En caso de que se destruyera cien veces, habría que reconstruirla otras cien. Con el tiempo, a todos se nos olvida que aquella catedral gótica tiene cincuenta o sesenta años.

Pero póngase en el siguiente ejemplo: ¿Aceptaría, en el caso de que falleciera su madre, que la sustituyeran por una madre de igual edad, con los mismos achaques y operada de cirugía estética para que tuviera el mismo rostro que la suya? Jamás admitiría que esa fuera su madre, aunque sea una magnífica falsificación, su madre falleció y no es sustituible. Pues en la mayoría de los monumentos y obras de arte se ha hecho eso: sustituir a una madre por otra similar.

En el caso de la restauración, donde solo se ha roto una parte del monumento, lo que se hace es arreglarlo, pero la restauración puede hacerse de modo que se engañe al espectador o que no. Podemos restaurar una obra de arte sin que se note lo roto o podemos restaurarlo diferenciando lo original de lo restaurado.

Por ejemplo, un teatro romano cuando se descubre es una ladera llena de tierra y matorrales. Se puede restaurar, engañando al público, dejando el teatro nuevo pero… como… envejecido. En este caso la gente de la ciudad exclama: ¡Esto estaba aquí debajo?.

Sin embargo, se puede restaurar diferenciando los graderíos antiguos de los graderíos nuevos para que la gente, no sea engañada y sepa claramente lo que es original y la que no.

Precisamente, estas restauraciones donde se nota lo restaurado de lo que es original son de lo más criticado por el público general. La gente quiere ver, por ejemplo, una alcazaba antigua… pero… nueva. Es como el que va a un parque de atracciones y se sube al castillo medieval de hace quince años: quiere ser engañada. Ahora, cuando voy de viaje, mi mujer me pregunta constantemente:
-¿Esto es original o copia?".
-No lo puedo saber todo –respondo.

Cuando fuimos a Sevilla y vio las murallas restauradas, se sintió muy satisfecha (nada nada engañada) porque se diferenciaban las piedras originales de la muralla, de los paramentos de cemento que la reintegraban. Muchos ciudadanos de Sevilla piensan que las murallas están mal restauradas, porque querrían verlas “bien terminadas” con las mismas piedras que las originales… como en un parque de atracciones.

Las buenas restauraciones son funcionales, para que el monumento se mantenga en buen estado, pero no pretenden engañar a nadie. Si una persona ha tenido la desgracia de perder una pierna, el ortopeda puede proporcionarle una prótesis para que pueda andar y recuperar su funcionalidad lo mejor posible, pero no pretende sustituir la pierna perdida por otra. En restauración se intenta restablecer la función, como el ortopeda intenta que ande el paciente con la prótesis, pero es un error intentar sustituir lo roto por algo exactamente igual.

Lo más atroz en restauración son las réplicas, es decir, reproducir algo exactamente pero con materiales modernos. He visto en mi ciudad la venus de Willendorf, pero era una reproducción en poliéster pintado muy bien con acrílicos. El engaño era perfecto. Hasta yo dudaba si era auténtica o no. Lo único que salvó a la réplica era el cartelito lateral que decía: "Replica". Cuando salí de la exposición estaba enfadadísimo y grité: “¡¡¡Pero si todo eran réplicas!!! ¿Para eso he tomado dos autobuses y he hecho cola durante media hora? ¡Podría haber visto los originales en Internet!”. Amigos que vieron la exposición insistían en que las piezas eran auténticas… no leyeron el cartelito.

Cuando estoy ante cualquier pintura o dibujo de Picasso, me imagino al propio Picasso vivo trazando los brochazos con el pincel en la mano pringado de pintura. Cuando recuerdo la réplica de la venus de Willendorf me imagino al escultor moderno mezclando el poliéster con el catalizador llenando un molde y no al hombre primitivo modelando la venus con sus torpes manos o colgada de su torso haciendo un conjuro de fertilidad.

Si al lado de cada obra de arte hubiera un cartel donde dijera lo que es original y lo que no, habría que reescribir la mitad de la Historia del Arte por no se exagerado. Por ejemplo, habría que decir: "Capilla prerrománica asturiana. Hasta un metro de altura el monumento es original y se usó para guardar las ovejas durante siglos, pero en el XIX un arquitecto reconstruyó el resto. En realidad no sabemos cómo era la capilla prerrománica, el arquitecto la diseñó como creía que era, pero le quedó muy mona".

Actualmente están codificados los criterios de cómo restaurar las obras de arte. Al público se le puede engañar, pero no a otro restaurador. Por ejemplo, supongamos que la Gioconda ha perdido una mano por la razón que sea. Los restauradores arreglan la mano, de manera que el público no se dé cuenta de la perdida. La gracia es que el arreglo se tiene que hacer de manera que otro restaurador sí se dé cuenta de que la mano de la Gioconda ha sido restaurada. Si ilumina el cuadro con una lámpara ultravioleta, el restaurador verá que la mano está “reconstruida” y que el resto del cuadro es original, ve perfectamente la zona reintegrada.

En conclusión:
Somos engañados constantemente para admirar el espectáculo del Arte. Cada vez más los dirigentes optan por una buena réplica, pues lo demandan los votantes que quieren tener los monumentos de sus ciudades “decentemente reconstruidos”. ¿Cómo va a venir un turista desde el confín del mundo a ver una ruina con cinco pedruscos en pie? Hay que “aderezar” las ruinas con buenos aparcamientos, un centro de visitas, un restaurante, una tienda de recuerdos, un centro de investigación, cámaras de vigilancia, un espectáculo teatral de actores haciendo el caníbal, un taller de cerámica en barro para niños y una visita nocturna de las ruinas a la luz de la luna.

El que no tiene el “patrimonio cultural” en explotación no gana pasta.

Un saludo.
miguefer
Rango de forero: 1
 
Mensajes: 147
Registrado: Mié Ene 25, 2012 4:05 pm

Volver a Arte actual

¿Quién está conectado?

Usuarios navegando por este Foro: No hay usuarios registrados visitando el Foro y 2 invitados







Otros canales
rss   twitter   facebook   youtube






 portal:   Aviso Legal | Información | Enviar a un amigo | Enlazar con Arte10 | Publicidad en Arte10.com | Contacto | Widgets y RSS | Mapa de Museos de España

Hecho con por Portfolio Multimedia

Arte10.com es una marca registrada con referencia: M2303078
ISSN 1988-7744. Título clave: Monográficos de Arte 10. Tít. abreviado: Monogr. Arte 10.

    |  © 1999-2017 ARTE10.COM