Se puede plantear este tema desde otro punto de vista.
carpin escribió:yo muchas veces pienso que se da demasiado a algunos artistas al principio y que se piensan que esto es jauja, ves colecciones importantes comprando obra de demasiada gente que lo dejarán en tres o cuatro años,
Hay que desarrollarse poco a poco, crecer con unas bases firmes. Un artista no puede vivir sin vender obra. Si yo cuando empiezo, me dan cancha facilmente, veo que mi cotización sube y sube, sin preguntarme a que se debe que cada vez mi obra esta tan valorada - especulación. Claramente uno pasa a pensar lo bueno que es, claro que es normal que este tan cotizado si estoy aportando una visión nueva a este mundo, soy un renovador.
Y de repente, dejmos de vender, como estabamos tan alto, que estabamos por encima de nuestros clientes, ese trabajo era de ese galerista o marchante que tanto nos adulaba y que ahora no nos coge el teléfono, ese que le dice a sus clientes que ha sidco oo una inversión fallida, Que así es este mundo.
Claro que en un momento llegaste a vnder una obra por xxxxxxxxxxxx euros y ahora de ahí no te puedes bajar. Pues es tu precio de mercado y tu cotización. Total cuando te das cuenta ya has pasado a esa lista de artistas no consagrados que casi lo consiguierón.
Tal vez si no nos lo hubiesemos creido tanto, si fueramos paso a paso, si en vez de buscar ese mercado que mueve tantos millones y que es como el olimpo de los dioses. Nos hubiesemos preocupado de crear una red, bien tupidita de amistades, aficionados y coleccionistas pequeños, medianos, que seguramente no dispongan de 100.000 euros al año para invertir en arte. Pero si de xxxxxx cantidad de dinero y algo de buen gusto para no dejarse arrastrar por las modas del momento, que duran eso cinco o diez años. Esa red a la que en un momento dado se añadiria un galerista o un marchante que seria uno más. Pues nuestra supervivencia no dependeria de él, sino de esos amigos, han pasado los años y se han convertido en amigos, esos a los que vendemos aparte de nuestra cotizacion actual a precio de amigo, a los que llamamos cuando creamos una obra que queremos que la tenga alguien a quien apreciamos. Ese amigo-aficionado-coleccionista que a lo mejor en ese momento no dispone de la cantidad que le pedimos, pero que sabemos que nos respondera y nos pagara en cuanto pueda.
Esas bases solidas en las que fundamentamos nuestra carrera, fuera de las grandes cifras, de los circuitos comerciales, todo llegará si nuestra obra dispone de la calidad minima exigible. Nos hara superar esos cinco o diez años de vida media.
Al menos es mi opinión, conforme las cifras de venta son más altas el mercado no se amplia se reduce. El margen es mayor pero tambien el riesgo.