por Invitado el Vie Dic 24, 2004 4:19 pm
Esta mañana no tenía tiempo para escribir tranquilamente, se me ocurrían varias cosas que decir y por dónde enfocarlas, pero no podía.
Hace un tiempo yo misma abrí un foro como “Invitado nº 0”: “Sólo para invitados”. Pretendía ver si se podía tener alguna clase de diálogo entre invitados solamente, sin que fuera preciso firmar con un nombre. Ocurrió que no había tema del cuál hablar, o que sencillamente no podía ser en aquel momento. Pero, así de memoria, diría que a pesar de no haber tema hubo gente a la que no le pareció mal.
Yo creo que, como experimento, podría ser muy interesante saber cómo pensamos, qué decimos, sobre cualquier tema o cuestión, centrándonos en lo que se va diciendo y sin tener en cuenta quien lo dice. Estoy convencida de que el anonimato favorece exponer lo que se piensa con más autenticidad, y darle mayor importancia al fondo de las cuestiones y no a las opiniones de tal o cual. Lo que, en mi opinión y para mí mísma, sería más importante y me beneficiaría más.
No creo que sea cierto que las personas hablamos igual con todo el mundo, ni que a todos les diríamos lo mismo sin tener en cuenta influencias de ningún tipo. Conocer a la persona influencia no sólo nuestro pensamiento, también la lectura de lo que dice, lo interpretamos a base de “cables cruzados” (no sé cómo decirlo), y por tanto también influye en nuestra respuesta.
Yo, personalmente, no tengo ningún inconveniente por principio en mostrar mis opiniones como invitada con otros invitados, sin que en ningún momento tengamos que identificarnos ni siquiera por un número.
De verdad que me gustaría que se diera esa posibilidad.
En cuanto a las intervenciones desagradables es muy fácil ignorarlas, uno no tiene más que elegir lo que le parece interesante o importante e ignorar lo que le parezca que no lo es.
Tal como lo planteo no se puede dar el caso de ataques personales porque no hay “personas identificables” detrás.
Y ... bueno... a mí me interesan los pensamientos, las opiniones, ya lo he dicho otras veces, y no necesito saber a quien pertenecen o dejan de pertenecer.
Y para terminar (por ahora, ja,ja) volver a decir que encuentro exagerado darles tanta importancia a quienes no se identifican en el sentido de hablar de ellos como si fueran la peste. Yo he observado que con tanto repelús se les acaba haciendo más evidentes que a los que firman (muchos de ellos, de los que firman, cien veces más ignorados que los invitados), y ¿qué sentido tiene?, ¿por qué hacemos esto?. Quiero decir que he visto cómo una persona dice algo con firma y se la ignora, y cómo otra dice algo como invitado y acaba pagando el pato. Casi nunca (sólo recuerdo a Susana) nadie que firme ha pagado ningún pato por parte de los que también firmamos y habían razones, creo yo, pero nos hicimos los ciegos y los sordos. Por eso me ha parecido a mí que si en algo no estamos de acuerdo evitamos decirlo por ser quien es, pero si no sabemos quien es ya no lo evitamos. Cabría pensar un poco en ello, no?.
Y ahora ya sí que me despido de todos, uno por uno, y como lo hago de memoria, si alguno descubre que no me despedí de él, le pido de corazón disculpas.
Me despido de Ícaro, Eloisa, Consuelo, Pere, José Luis, Dama, Teresa, Rotceh, Rexel, Gilberto, Carlos, Arturo, Rafa, Pilar, Joan y Ana.
Perdón, por favor, si me olvidé de alguno. Ha sido de memoria y de una manera general.
Charo