por JULEN el Vie Nov 11, 2005 5:46 am
Hola a todos, soy nuevo y me gustaría aportar algo sobre las veladuras.
Para empezar, me parece importante diferenciar los materiales de los procedimientos. Creo que los materiales son muy importantes (algún otro día daré la paliza con esto), pero creo firmemente que es el procedimiento quien marca la diferencia y a ello voy.
Empiezo con una base de color obscuro y cálido. Después aplico una base de temple de color blanco, pudiéndo ser blanco frío o blanco cálido, incluso gris neutro, pero siempre muy claro y de temple ya que la veladura obscurece. (Yo particularmente uso temple de caseína, soluble al agua).
Se trata de dibujar como con carboncillo sobre papel, pero al revés: con blanco sobre negro (obscuro).
He tardado mucho en dar con algunas maneras correctas de aplicar el jodido temple, pero al final creo haberlo conseguido. A veces, cuando este realce me sale especialmente bien, me dan ganas de dejarlo y no seguir. Es algo muy bello.
Trabajando de esta manera, la base es completamente magra y los colores al óleo se asientan como nunca había visto. El temple ofrece una trazabilidad única y es perfecto para definir el dibujo, la luz y la forma. El color se aplica despues.
En la siguiente fase, uso colores resinosos. Yo utilizo Dammar. Lo importante es aplicar la veladura de manera fluida y ligera. Uso el color complementario al color local definitivo que irá encima, aunque realmente las combinaciones son infinitas pero el resultado siempre es impresionante: El dibujo, la forma y los valores de la luz se tiñen produciendo un efecto mágico, sin esfuerzo.
Pero ojo!!! Lo he probado de muchas maneras y sólo queda así con temple debajo. La esencia de la técnica por capas o veladuras reside en el temple de la capa inferior.
Consta que que gran parte de la formación de los maestros clásicos consistía en pintar al temple, al guazzo, a la cola, al gris... siempre una base magra debajo y siempre soluble al agua y el óleo encima. Utilizaban por lo tanto técnicas mixtas que produjeron los resultados que todos conocemos. Aunque he de reconocer que no es nada sencillo. Muchas veces me he visto con ganas de mandarlo todo a a la mierda, y no es una forma de hablar. Es un proceso largo, muy largo. Aunque cuando se empieza a dominar te puedes cascar un retrato de una sola vez!
A partir del realce con temple y la veladura se puede empezar a pintar de manera directa o por capas. Al gusto. (Velazquez era radical, sobre todo al final de su vida, en la que justo realzaba con temple gris las zonas más importantes y luego, todo de un golpe. Rembrandt ,sin embargo, gustaba de dar muchísimas capas).
Pero también con esto hay que andarse con sumo cuidado, sobre todo si se aplica más de un capa. He comprobado que en las capas superiores a la primera veladura, el efecto de transparencia debe ser óptico. No se puede seguir pintado con capas muy diluídas, sino cada vez más espesas. La sensación de transparencia se consigue aplicando menos pintura y no más barniz. No es algo sencillo, pero acaba saliendo.
Si uno prefiere terminar de manera directa, la base de temple con la veladura transparente es perfecta. Todo está ya tan definido como uno quiera. Sólo falta el color, y uno puede abandonarse a aplicarlo con goze y sin distracciones. Es muy gratificante.
Yo simpre uso colores resinosos menos en las luces que que utilizo colores grasos. Tampoco uso más de 4 pigmentos diferentes y todos metálicos, pesados y de molienda muy gruesa. Cada nueva capa, aunque no doy nunca mas de dos, es mas grasa que la anterior. Así me aseguro una estabilidad a prueba de bomba.
He leído también algunos comentarios sobre ciertos maestros antiguos y me gustaría también dejar los míos.
Rubens aplicaba una base de temple de caseína gris plata a todo el cuadro antes de empezar tan siquiera a dibujar. Lo aplicaban sus discípulos con pinceles tan bastos que dejaban estrias verticales, al gusto del maestro. Después aplicaba aún más temple, pero esta vez blanco puro, en las luces y entonaba las sombras con óleos resinosos de colores ocres y dorados. El efecto nacarado que consiguió sigue siendo hoy algo sorprendente.
No me resisto a mencionar como "fabricaba" su maravillosa piel.
Sobre el temple aplicaba una veladura verde muy transparente y entonaba luego con colores locales muy espesos y pastosos hasta llegar a la luz que aplicaba con amarillo de nápoles. Después daba un veladura espesísima (mucha pintura, poco barniz) de gris fino, aplicándolo de manera muy suave. Sobre el gris, acababa con los rojos. El resultado, fascinante: los grises quedaban cálidos por estar encima del amarillo y los rojos eran fríos por estar encima de los grises.
Sin comentarios...
En cuanto a Goya y Delacroix y sus famosas grietas, se deben a que les pilló en mal momento. Me explico. La Revolución Francesa acabó también con la manera tradicional de enfocar los oficios, inlcuído el de pintor. La tradición, hasta entones oral, se perdió y el temple desapareció de la base de los cuadros.
Las capas de óleo tienden a mezclarse la superior con la inmediatamente inferior y así sucesivamente hasta cerca de 100 años. Pero contra el temple debajo, aplicado con mayor intensidad donde más luz final va ha haber, el óleo no puede mezclarse. Uno es graso y el otro completamente magro. Son del todo incompatibles. Las arrugas, las grietas y los obscurecimientos son, en su mayor parte, producidos por la fusión de capas. Hay También otras variables importantes para que esto ocurra, pero lo dejo para otro día.
En cuanto a Velazquez y que las Meninas son, en su mayor parte aglutinante... efectivamente, así es, pero no porque Velazquez pintase muy diluído o transparente (pocas veces se podrá ver alguien con colores tan opacos como los suyos), sino porque el 80% del cuadro está pintado con una única capa, la primera, muy fluída. El resto, los detalles más importantes, tienen algunas capas más.
Mirar toda esa peazo habitación hecha con una sóla capa, de un sólo golpe y con ese resultado, es una prueba más que evidente de que ese tío era de otro planeta...
Un abrazo a todos.