SOBRE LA FENIXOLOGÍA POST-CONTEMPORÁNEA.
En esta tierra en que se destruye el instinto mediante la hiperanestesia repodrida y contemporánea, es obvio que la verdad se oculta detrás del ámbito del cielorraso (siente el viento en el rostro) y de mí, que en la noche rumorosa me vengo lagarto, en un asalto al sentido de la encarnizada fenixotimia estupefacta y desparramada sobre el tiempo imbebible aún. Ambito propicio es pues, la hora verde en la cual el post-modernismo campea para que crezca la monótona barbarie post-industrial: Crímen es la mentira de hoy.
Teóricos estériles crecen en conjuras de nylon por decenas para alimentar ningún lugar, nada, ninguna cosa, el duende de jengibre existe: Dios está en la cocina de la malaria vaga, el blasón y yo: Un auténtico Genio. El lugar natural del pez son las profundidades pero no se me ve. ¿Puede venir alguien a lo profundo? Con ese me gustaría platicar. Es hora de enterrar el pensamiento.
En este mismo sitio ví una OBRA DE ARTE, a saber: un agujero absolutamente perfecto y natural sobre la superficie rocosa y lisa: dicho de otra forma, un culo pétreo y cósmico que apuntaba a través de los eones al medio de la frente del pálido Demiurgo que enfrascó el ojo a la vera del río de plomo -y me rajé un pedo de los grandes: Nueva Era, post-modernismo, putez cósmica y el mundo de nunca jamás, etc.
Esto es el origen de una idiotez o de los grandes eventos artísticos. Fomento del vicio es algo totalmente opuesto y es lo que yo, Enrique VIII, hago en mis tenebrosas giras siderales… He vuelto al hogar, el añejo arte de la primera mitad del siglo XX, encuentro de todas las culturas y cimiento psicológico de toda inventiva real, navegando siempre en la neblina de los valores perennes.
Pintaba nubes escupiendo agua. Este era Chen Jung, célebre magistrado y gran borracho, adepto zen allá
por el siglo XIII. Wang Hsia –uno de los principales pintores de la secta que vivió alrededor de 1800 y algo, llegó incluso a sumergir, en medio del trance, su cabeza en un cubo de pintura para luego sacudirla en retazos de tela, y como por arte de magia aparecían montañas, lagos, bosques encantados. Pero de entre estos monjes hubo uno que llegó más lejos –secretario del templo Ching-tzü ssi-, llamado
Ying Yü-chien, que experimentaba un placer gatuno salpicando y dañando la lámina. [cf. Watts y Duthuit].
¡Qué modernos eran los antiguos! La espina de pescado de hoy, y supremo, áureo y la reverberancia del sol en el mar de esta comarca oceánica: ahí esta mi obra. Buscad: “museoardao.com”, casi 500 obras en exhibición: recorre tú, loko, loko, como ninguno en una morada cristalina de luz solar, la línea de la marea y enséñale a tus hijos una sincera confianza por la naturaleza y por la naturaleza humana. Decía Rodin: No mintáis jamás y amad devotamente a la naturaleza, en ella todo es bello.
Kalienta bornes Krítico o Profesor, ¿ud sabe la cantidad y diferentes clases de excrementos que los
chavales tienen que devorar para llegar a ser en su adultez los pilares de rectitud de nuestra sociedad?
Kraso error del gamberro eyaculatorio que se morfa el arte de hoy. No te va a gustar; no creo…
Gente de cueva era mi amigo el triglicérido palúdico, en su viaje del Cíngulo al Putamen. (No, no es lo que piensas).
Amniótico te espero por las calles de Mayo.
-¿Te vas?
-No, voy a mear y vuelvo
-HAY GENTE QUE NO MEA.
-¿Vos crees eso?
- SI, LOS UTOPICOS.
He visto el museoardao.com y vomité [en el lavatorio de varios ascos]. Ese tipo de los trozos de intestino… nooo!!!! Me escondieron los zapatos, no puedo salir.
En sánscrita hemorragia,
HENRY VIII.








