Hola Luli:
Los consejos que te han dado los compañeros son excelentes, así que sólo añadiré algunas observaciones.
Hay pocos principios realmente inviolables, pues varían según el sistema de aplicación de la pintura. Te recomiendo abrazar uno solo de estos sistemas y seguirlo hasta el final, pues tomar nociones técnicas de pintura clásica por capas, de pintura alla prima y de, por ejemplo, hiperrealismo al mismo tiempo, sólo te creará un prodigioso caos en el que te será imposible hallar el camino, al menos hasta que desarrolles tu capacidad de discernimiento y profundices en las características y propósitos especiales de las subpinturas, prepintados, los diferentes vehículos y las normas de aplicación que aseguran su longevidad y su belleza.
No te recomiendo emplear pinturas alquídicas ni resinas sintéticas como Liquin, puesto que en propiedad no poseen las características que distinguen a los óleos y su permanencia está por demostrar, salvo que la prisa por producir rápidamente sea tu prioridad, en cuyo caso te recomiendo volver a los acrílicos y abandonar el arte.
Para que la pintura fluya gentilmente y sin esfuerzo, en primer lugar debes procurarte un lienzo de la mejor calidad posible, de grano fino, aplicándole idealmente una imprimación con gesso, lijando entre capas, y después con blanco de plomo hasta obtener una superficie de gran suavidad pero aún con mordiente, como la cáscara de un huevo. Poca gracia en la pincelada obtendrás si condenas tus pinturas a un lienzo basto e irregular.
No añadas aceite extra a las pinturas, con el lienzo y los pinceles adecuados estas fluirán como por encanto, con apenas un ligera lubricación de tu vehículo uniformemente extendida con tus dedos. Sólo en las últimas capas podrías añadir aceites espesados en la cantidad justa para producir el efecto deseado (en ningún caso más de una quinta parte del volumen de la pintura). Emplea trementina únicamente en la primera capa, donde se compone el efecto general del claroscuro, pues la trementina empobrece la película de pintura y apaga el brillo rutilante que es milagro del óleo.
La pintura envejecerá bien en tanto emplees los pigmentos más secantes en las subpinturas y los secado lento en los sobrepintados, respetando además entre capas un tiempo suficiente de maduración. En cuanto al vehículo, si este es flexible, las capas solamente deben ser ricas en él al final, como norma general. Una capa rica en aceite bajo otras pobres en él, aseguran la decrepitud prematura del cuadro.
Todo lo que posee resplandor y brillo, debe coronar tu obra cuando esté pronta a concluírse, al igual que un joven rey se engalana de sus mejores atavíos antes de una audiencia con sus súbditos.
Si tu propósito es crear pinturas al óleo, no añadas plástico (Liquin o alquídicos) a tus obras. En todo caso si debieras hacerlo, empléalo en cada capa de tu pintura para minimizar el riesgo de delaminación, y asegura la adhesión mecánica entre capas secas lijando ligeramente la superficie antes de sobrepintar.
Ojalá estas sencillas nociones te allanen el camino, te deseo fortuna.
