Arte contemporáneo en España



Monográficos de Arte 10. Revista de arte contemporáneo

Overview


Ángel Bordetas, Sergio Luna , Rodrigo Montero y Toni Signes
Mr. Pink
HAsta el 15 de febrero de 2015.

Los profesores y artistas Joaquín Aldás y Joël Mestre seleccionan a Ángel Bordetas (Huesca, 1978), Sergio Luna (Archena, 1979), Rodrigo Montero (Ciudad Real, 1985) y Toni Signes (Valencia, 1982) para su proyecto Overview. Presentamos un adelanto del libro LOS OJOS DEL VERBO. Una observación de la pintura y su entorno, Sendemá, Valencia, 2014.

                   clic para ampliar
REVOLUCIÓN BIOLÓGICA. JESÚS ÁNGEL BORDETAS.

La conversación siempre deriva hacia las influencias, esa genealogía que caracteriza nuestra pintura y lo que todavía es más determinante, revela cual es nuestra relación emocional con ella. Sabemos que una correspondencia es sana, en la medida que encauza el trabajo y nos proyecta hacia nuevas vías de especulación, y en este sentido las aportaciones de Jesús Ángel Bordetas (JAB) son absolutamente saludables, pues no tarda en mostrar todas sus cartas y en desviar la conversación hacia sus autores, actualmente de cabecera, como el británico Glenn Brown; si bien de otros como Richard Patterson, Wilhelm Sasnal, Adrian Ghenie, merecidamente en boca de muchos, podíamos extraer momentos y detalles destacados, las intenciones de JAB van más allá de una acción previsible.

Sus frecuentes motivos de naturaleza animal podrían hacernos pensar que se trata de un autor dispuesto a negar una realidad de influencias tecnológicas y urbanas, pero nada más lejos de ese propósito. Sus expresivos modelos de plastilina, que utiliza como referencia para su pintura, tienen una apariencia tosca y han sido modelados bruscamente para conservar el cromatismo saturado del propio material. En series anteriores sus composiciones eran más complejas e incluían decorados florales que acababan conformando una escena de apariencia más decorativa y doméstica. Actualmente la figura protagonista no es más que un pretexto para que la pintura actúe sobre ella de un modo absolutamente abstracto, casi automático. JAB es consciente de que empleando otro tipo de modelos, figura humana quizá, la connotación llevaría a interpretaciones no deseadas, a indagar hacia un posible tema, que no existe. Se concentra así en la exuberancia plástica –a pesar de emplear muy poca pintura– y en la saturación cromática, pero sobre todo en la fuerte influencia fotográfica de sus composiciones, en el que una iluminación calculada dramatiza la escena y donde el uso intencionado y visible de la profundidad de campo, distorsiona la realidad de la que quiere tomar distancia.

No nos extraña por tanto que entre en escena la memoria y un peculiar sentido melancólico, tan característico de la pintura con ambición, y que no solo aspira a una aparente originalidad. JAB muestra desde hace tiempo cierto interés por la obra y biografía de John James Audubon, el legendario ornitólogo que a principios del XIX documentó casi un millar de aves, a través de grabados y pinturas con un excepcional detalle naturalista. La publicación del libro The birds of America (1838) fue costosa y compleja de editar, una obra maestra cuya primera edición alcanzó recientemente un precio desorbitado en las subastas de Sotheby’s. Los intereses coloniales del Imperio británico y en concreto por el nuevo continente, fueron para los museos de Historia Natural, una prioridad. Audubon encontró en ellos la complicidad necesaria, la curiosidad y el apetito sin límites de una sociedad emergente. Hacia mediados del S. XIX el público estaba evolucionando en sus gustos, la sociedad burguesa mostraba inquietudes artísticas y la abundancia del lenguaje visual llegaba dispuesta a destronar definitivamente la poesía y sus obsoletas pugnas literarias1. Audubon impartía atractivas conferencias dando detalles del proceso que empleaba para la elaboración de sus imágenes y como mediante alambres conseguía simular modelos de vida tan veraz. Las tradicionales técnicas de taxidermia estática no eran las idóneas para llevar a cabo sus ilustraciones de animales y aves en movimiento con las que mostrar sus hábitos de alimentación y de caza. Sus aportaciones deslumbrarían, entre otros, a un joven Charles Darwin que años más tarde citaría los trabajos de Audubon en su libro El origen de las especies (1859)2.

Sin embargo JAB no emplea la memoria bajo una visión nostálgica, y emplea a Audubon para dar con otro autor más cercano, Walton Ford (Nueva York, 1960), un heredero del estilo victoriano y naturalista, pero con intenciones fabuladoras. Conversando acerca de él, destacamos como sus fuentes han ampliado el entorno natural del viejo ornitólogo. Hoy Ford frecuenta los museos, consulta muchos de aquellos antiguos manuales y los conjuga con grandes relatos. Técnicamente recurre a procesos tradicionales desde el grabado, la litografía a la acuarela, pero más allá de un previsible formato. Ford recurre una vez más a la moderna tradición americana de sobredimensionar los temas hasta alcanzar proporciones casi cinematográficas, la reivindicación de la imagen y su poder cultural vuelven a ser el argumento y la estrategia para alterar la percepción de las imágenes que habitualmente consumimos. El resultado de nuevo es muy desconcertante, al detectar que no existe una relación armónica y convencional entre el sentido de la forma, su función y su tiempo histórico, la confusión resulta evocadora.

Cuando la pintura no es un fin en sí mismo sino un medio, toda la trama desvela su valor. La genealogía histórica o tangencial de una obra, muestran tan solo una parte de la ruta creativa de su autor. A parte de nuestro linaje hay otro nivel todavía más intuitivo y que corresponde a las asociaciones libres que establecemos como resultado de explorar en diferentes áreas. Nuestras reflexiones e ideas se conforman a partir de ellas. Un primer fragmento va tirando de los demás, como una piedra de Rosetta ‒dice David Lynch‒3, es la intuición la que nos ayuda finalmente a unir las partes. La pintura y los objetos referenciales de JAB tienen una apariencia dócil y violenta a la vez, no parecen querer conformar un resultado definitivo, ni aspiran a consolidar ninguna forma, y sin embargo son contundentes. Todas en su aparente inocencia animal están azotadas por un inminente estado de cambio, como una revolución biológica que todavía no sabemos cuál es.


ANTÍDOTO CONTRA LA CEGUERA. SERGIO LUNA.

El solapamiento de diferentes imágenes, ha sido durante algún tiempo un recurso distintivo en la pintura de Sergio Luna (S.L.). Hacia finales del siglo XIX, algunos positivados dejaron en evidencia este inquietante y accidental ensayo fotográfico. Una atractiva estrategia, que bajo otras intenciones ha sido posteriormente recuperada por muchos autores, y que denota de nuevo una actitud melancólica, ante la angustia y la dificultad de tener que escoger solo una imagen entre muchas. Esta decisión visualmente perturbadora, en la pintura se debe a la imposible asociación de dos momentos en un mismo instante. El fotógrafo Bernard Plossu4, asegura, que prefiere seguir trabajando con un sistema analógico que pasarse a la fotografía digital. Solo por el hecho de realizar menos disparos, uno tiene que padecer menos a la hora de seleccionar una imagen final y definitiva. En el caso de S.L. esta incómoda decisión, supo compensarla de alguna manera con un tratamiento amable y casi virtuoso, haciendo de la confusión una imagen compacta e inequívoca de nuestro estado natural. Si bien la escena nunca llegaba a una abigarrada composición por exceso de imágenes superpuestas, la opción que quizá permitiría con más comodidad atender a una imagen global, sus pinturas anteriores nos dejaban ante una doble imagen y un debate que exigía cierta agudeza visual. Era una forma coherente de reproducir el atropello de imágenes al que estamos sometidos. Este mecanismo lo vimos casi de modo simultáneo en muchos de sus trabajos, aplicados a retratos, flores y composiciones audiovisuales. En todos ellos sus títulos eran lo suficientemente abstractos como para no dar claves precisas de nada y de nadie, invocando a cierto distanciamiento.

***

Su estudio ocupa una planta baja en el que se trabaja la impresión tipográfica tradicional, bajo el nombre Industrias Lentas. Allí se estamparon las sobrecubiertas de Buffalo Bill, el último libro de Carlos Pérez para la editorial Media Vaca. Una flamante Hispania luce su actividad desde el mismo escaparate, rescatada y puesta a punto atiende tareas que requieren de otro tiempo y otra implicación al modelo de impresiones que hoy estamos habituados. Podría parecer que esta es la actividad más antigua que tiene lugar en el local, pero no es así; diez pasos más adentro se encuentran varios proyectos de S.L. en proceso.

Una vía de trabajo explora la cancelación de imágenes por censura. Aplicaciones virtuales como Street view han alentado un inquietante proyecto personal de retratos de personajes anónimos capturados de este servicio de Google y desenfocados parcialmente, lo suficiente para mantenerse irreconocibles. El otro proyecto derivado de este y viceversa, en colaboración con Yasmina Moran, ha profundizado en los límites legales y operativos de esta aplicación, actuando clandestinamente y solicitando a la empresa, mediante argumentos ficticios, el borrado sistemático de elementos allí documentados. Out of focus (Fuera de foco)5, es el título de esta indagación acerca de una herramienta virtual creada aparentemente como ayuda de ubicación al ciudadano, pero interpretada como un posible sistema de vigilancia que hay que burlar a toda costa. La conclusión fotográfica que aporta el proyecto, deja sin embargo este material en una fase especulativa y de ideación. Los desenfoques que apreciamos en objetos aislados, en planos medios, en edificios relevantes, en cuerpos y rostros o detalles absurdos, generan un extraño desasosiego. El lugar convencional incluso familiar, se torna de pronto extraño. La amenaza de ese elemento desenfocado nos invita a imaginar pero también a estar alerta. Quizá al no poder reconocer esa presencia la invitación a salir de allí es lo más prudente, pero como sucede en la pintura de Francis Bacon, el entorno es tan sublime ‒en el caso de Street view tan hiperreal‒, que quedas atrapado en un bucle sin salida.

El otro proyecto, abunda en el ocultamiento pero en sentido contrario, por saturación. El exceso de información visual y de naturaleza mediática, nos impide ver correctamente. Este hecho nos exige un tempo y una atención a los que la gran mayoría ya no está acostumbrado. S.L. realiza una serie de dibujos monocromos y muy tenues, elaborados con tinta china a partir de imágenes seleccionadas de la prensa, pero suprimiendo en ellas una parte que se corresponde con algún dato fundamental de la noticia. Debajo de cada imagen aparece una leyenda con parte del titular que correspondía a la imagen original de referencia. Por lo tanto hay una doble ocultación de la información, y como resultado una imagen ambigua a veces sin sentido. No hay ninguna pulsión narrativa en la composición mural de estos dibujos y sin embargo no deja de escucharse la música de Badalamenti, como si un agente Cooper intentara identificar y aislar un modus operandi de una historia verdadera, en las que el tiempo y la ceguera6 son de nuevo el enemigo.

La pintura, y sobre todo su diversidad, ha sido y sigue siendo un particular antídoto contra la ceguera y una percepción limitada de la realidad. Hace unos meses fuimos testigos de un extraño contratiempo. Las fotografías realizadas en el estudio de S.L. salieron la mayor parte desenfocadas. Es prácticamente imposible que salga una mala fotografía con la calidad que tienen hoy los dispositivos móviles, pero en este caso existía la posibilidad de que todo lo que había en el interior de su estudio estuviera realmente borroso o inacabado. Ante este fracaso documental, tan solo pudimos recordar con nitidez algunos datos, quizá los suficientes.


TEMPERAMENTO AÉREO. RODRIGO MONTERO.

La afición por el vuelo aerostático del arquitecto Etienne-Louis Boullée, permitió a finales del siglo XVIII, comprobar desde las alturas como las formas se minimizaban, se hacían más sintéticas y manejables, incluso como algunas de ellas llegaban a desvanecerse. A través de esta experiencia intuyó como estos nuevos puntos de vista ampliaban su comprensión del mundo y las posibilidades expresivas del arte al que él aspiraba. Desde aquella nueva planimetría las teorías de Newton se le revelaron como otra posibilidad de establecer nuevas relaciones con el urbanismo y la arquitectura que pretendía: las ciudades le evocaban planetas, así como sus tamaños, conexiones y relación, sugerían distintas fuerzas de atracción y gravitación entre ellas. Más allá de algunas poblaciones solo encontraba que el vacío (el campo), mientras que algunas ciudades importantes se convertían en centros de gravitación y dominación para otras, manteniendo una importante influencia sobre el territorio7. Aquella valiente experiencia en globo de Boullée, nos llevaría años más tarde, al empeño icarista por remontar el vuelo del pintor Arnold Böcklin, el pionero del simbolismo y autor de un particular temperamento aéreo e imaginativo. Casi al mismo tiempo que Böcklin ponía en práctica sus experimentos de vuelo en San Domenico, muy cerca de Florencia, y bajo la torva mirada de los campesinos del lugar; en el sur de Francia, el fotógrafo Arthur Batut instalaba una cámara fotográfica a una cometa. Sus primeras fotografías aéreas a finales del siglo XIX no serían suficientes para aquellos intrépidos vanguardistas fascinados por la máquina y el vuelo a motor durante la Gran Guerra. Hubo un tardo futurismo que aprovecho la contienda para explorar los límites de una nueva percepción. La aeropintura futurista de Tullio Crali o Gerardo Dottori aportaban una dimensión algo desquiciada del paisaje tradicional. La experiencia era trasladada casi literalmente del aire al lienzo. También Edward Ruscha en 1967, tuvo necesidad de volar para documentar fotográficamente los aparcamientos vacíos de fábricas y centro comerciales de Los Ángeles. Aunque la visión más global y aérea del planeta nos llega hoy vía internet a través de nuestros ordenadores y dispositivos móviles, los auténticos mensajeros del aire y las alturas hoy son los drones, también nuestros nuevos observadores y vigilantes.

Rodrigo Montero ha tenido recientemente que trabajar con material fotográfico de alta resolución, proporcionado por estas pequeñas máquinas voladoras. Debía resolver un mural para la sala de reuniones de la empresa multinacional Vestas, especializada en la fabricación de molinos de viento. El tema de la energía eólica le llevó a incluir modelos figurativos e inusuales en su pintura.

[…] trabajé con fotografías aéreas HD que ellos mismos hacen con drones (éstos vigilan el estado de los rotores y aspas) la sala estaba cargada de azules y cromados de baja tonalidad, utilicé la superposición de las fotografías usando el negativo de la imagen cómo inicial, adecuando las tonalidades altas a las que ya se encontraban en sala. Para los molinos traté la imagen para convertirla en monocroma y superponerla a la anterior […] la mezcla en una misma imagen con partes en negativo y positivo difiere de la costumbre visual. Me arriesgué en las sombras proyectadas de los molinos utilizando directamente colores complementarios a los de la sala, algo poco “académico” pero que aquí ha funcionado muy bien. Mi objetivo era hacer de una imagen HD algo sencillo, liviano, apenas perceptible y que permitiese crear un ambiente de trabajo relajante, sin perder la identidad corporativa de empresa. […]

Es un pintor sin duda con muchos frentes abiertos, su faceta clandestina como escritor de grafiti, desde finales de los noventa, le ha permitido desarrollar un sentido de observación urbana bastante peculiar en comparación a otros transeúntes más inofensivos. La deriva siempre viene condicionada por el tipo de área: caminar en dirección contraria al tráfico para observar los coches, evitar los puntos de concentración de personas y enclaves importantes, localizar posibles cámaras de vigilancia y personal de seguridad, convertir la noche en horario de acción, etc. Muchas de estas zonas son lugares marginales y periféricos, edificios abandonados, solares, espacios de la ciudad que descuidan el control. Son espacios aparentemente sin dueños ni normas en los que autores como R.M. encuentran la concentración adecuada para desarrollar sus intervenciones. No debe ser fácil relajarse en ese contexto pero si podemos imaginar cómo los sentidos pueden llegar a un afinamiento de alerta casi animal. Estas reservas de silencio, como el las llama, o zonas temporalmente autónomas, en alusión al manifiesto TAZ de Hakim Bey, son lugares arriesgados, en muchas ocasiones en el límite de la legalidad.

La experiencia en Taipei (Taiwan) el pasado año, condicionó su trabajo. Para una gran mayoría esta región fue la meca de los microprocesadores, la razón durante los años noventa del pasado siglo, del desarrollo y la expansión de los PC y los teléfonos móviles por medio mundo. Al igual que en muchos otros países y regiones, podemos imaginar la erosión que este nuevo mercado ha ejercido sobre la cultura taiwanesa, desmantelando quizá gran parte de su tradición y hasta de su paisaje. Los estrictos sistemas de video vigilancia como método de control social, así como las aplicaciones de localización en los sistemas de telefonía móvil, hacen que cualquiera que esté conectado en Taipei sea un blanco fácil. Son pocos los espacios ciegos que permiten escapar a la mirada atenta de sus cámaras, sobre todo al visitante de paso, que ante la imposibilidad de entender su idioma y descifrar su tipografía desarrolla instintivamente una lectura del mapa y el trazado urbano a través del GPS de su móvil que se convierte de inmediato en una herramienta fundamental. Una experiencia virtual que multiplica la percepción sofisticada de nuestro entorno más cercano, no solo por la ubicación sino por la oferta de servicios que te rodean.

Sabemos que hay experiencias personales en el viaje que marcan perfectamente el devenir creativo de un autor. La pintura de R.M. que ya tenía un marcado carácter procesual, adoptó a su regreso de Taiwan, las planimetrías urbanas como tema invasivo en toda la superficie de sus soportes. Sus tratamientos son muy contemporáneos: síntesis formal y cromática mediante tintas planas, lavados, frotados, reservas, una meditada estratificación pictórica en la que representa de forma alegórica perspectivas aéreas y en donde ahora registra trayectorias y rutas alternativas de escape a la vigilancia urbana. En uno de sus últimos y recientes trabajos, Banquiao Night market hay representado un callejero de un determinado distrito, la gama cromática ha quedado reducida a grises y un azul pálido que actúa en la composición como un guiño muy sutil al mítico Cuadro negro sobre blanco (1913) de Malevich. Enmarcado, el brillo y el formato de esta pieza algo irregular recuerda a su vez el fragmento de un ladrillo o un adoquín, quizá de una reciente revuelta. Quizá ya no haya que recurrir a la niebla –como decía C.D. Friedrich‒ para ampliar y elevar nuestra imaginación, ahora sirven estas muestras de reliquia urbana, como pequeños vestigios de nuestra sociedad y como legado a las generaciones futuras. En sus últimos trabajos se percibe un dominante social, una inquietud por comprender que es lo que nos está sucediendo. Por eso y a pesar de ello, es un autor que no descuida la memoria colectiva y su temperamento aéreo le permite cada vez más tomar altura intentando abarcar una mayor perspectiva.


VIAJE AL SILENCIO. TONI SIGNES.

Por recomendación médica Toni Signes (T.S.), debía permanecer alejado del polvo y por tanto de cualquier acumulación de objetos, libros y de papel en general. Su desobediencia le ha llevado a ser un lector compulsivo, heterodoxo y rastreador de información, en todos sus estratos, desde la oficial a la más subversiva. La tecnología, sin duda, ha sido su aliada, pues pertenece a una generación cuya información fluye por canales donde el polvo apenas existe ni disfruta del tiempo y la calma necesaria para acumularse. Su formación y su determinación personal han creado una mirada extremadamente crítica pero también sensible. Su observación tan pronto es minuciosa y se asombra de lo cotidiano, como cuestiona todo aquello que disfruta de la convención y el consenso. Hace tiempo que ha comenzado a destilar emocionantes imágenes con la imposición de austeros recursos plásticos.

Tras el comprensible malestar por el acoso informativo y mediático actual, existen dos posibilidades: dejarse vencer por la pesadumbre y el rencor, en definitiva por el sistema de control establecido, o bien seguir aquella máxima de Deleuze, y hacer uso de la contra-información para resistir y pensar desde diversos puntos de vista8. Ésta podía ser la razón por la que T.S., comenzara a pintar con una cierta serenidad, entre sus múltiples trabajos no manifiesta ningún miedo por el medio y su mensaje, sino el poder y la fuerza poética de deformarlos. En series anteriores consiguió atenuar el ruido sometiendo a la prensa y su papel a una aparente papiroflexia como modelo de su pintura, o construir objetos, como pequeños ejercicios mentales donde cuestionar titulares que previamente había encapsulado en impecables cajas/marco. Ahora se asoma con naturalidad a un entorno virtual, observando y escuchando desde el balcón de su monitor la documentación cartográfica censurada en diversas aplicaciones y foros en las que el ciudadano se moviliza y comenta. Sencillamente convive con los acontecimientos, sin dar tregua a su pintura.

T.S. siempre parece disfrutar con el hecho de compartir en su sentido más político y épico. Sus múltiples facetas en estado diletante, y a ser posible desde espacios alternativos, así lo corroboran. Sus referentes son cada vez más eclécticos y sus proyectos más intrépidos. Su sentido del humor resulta muy vanguardista tan pronto lo emplea para desacreditar y quitar importancia a los acontecimientos, cómo reacciona ante la propia tiranía del humor mostrándose firme e implacable. Hace un par de años compartimos la lectura de Estallidos y bombardeos de Wyndham Lewis, imaginé que le interesaría un artista tan beligerante y audaz, y no en balde pareció llamarle la atención una idea sugerente y afín, en la que el vorticista señalaba que un autor que no participa socialmente, es como un león sin dientes.

En una conversación que tuvo lugar en 1914, entre W. Lewis y F. T. Marinetti9, el ideólogo futurista le recrimina no manifestarse definitivamente como portavoz del futurismo en Gran Bretaña. Para Lewis la fascinación por la máquina y el progreso no fue tan abrumadora como para un italiano. En Inglaterra este escenario no era ninguna novedad, y Lewis no sentía ningún ínteres por la velocidad, a la que interpretaba como no estar en ningun sitio, y un impedimento para poder atender a una sola cosa. Para Marinetti, en cambio, esta era la única forma de estar en el mundo, atendiendo no sólo a una cosa sino a muchas al mismo tiempo, porque ya nada era algo aislado. Al margen de sus perversas disputas, cien años después este diálogo sigue teniendo su miga. Es más, los dos parecen tener razones todavía vigentes y que hacen tan refutables como admisibles sus puntos de vista. Razón tenía Lewis cuando aseguraba que la velocidad reducía la sensación de no estar verdaderamente en ningún lugar. Pero tambien Marinetti estaba en lo cierto, al quererle demostrar que ya no había nada que fuera una sola cosa. La realidad nos ofrece una heterogenea diversidad de asociaciones y significados, cualquier objeto o acontecimiento esta asociado a una multiplicidad de valores que de poco o nada sirven si en ese modelo de velocidad programada o hiperconectividad no somos capaces de procesar ni uno solo de ellos.

Ante esta situación, en la que un sensible fracaso10 nos acecha, T.S. se propuso hace algún tiempo la disciplina de trazar un mapa conceptual que aspiraba a revisar periódicamente. En él recogía todas las referencias y relaciones de nombres e inquietudes que de algún modo le autorretrataban. Entre todos sus repliegues y desdoblamientos encontramos a Walter Benjamin, Marshall McLuhan, Perec, Rem Koolhas, Zizek, Panero, Estellés, Ferrater, Bretch,…, música: triste, oscura y violenta… como Lebanon Hanover, Mission of Burma, Joy Division, Magazine, The Fall,…‒asegura T.S. ;-) que cuanto más duele más le gusta‒.

Sus parámetros abarcan artistas y autores tan distantes como Muntadas y Neo Rauch, Mark Lombardi o Asger Jorn. Si hay un denominador común que siempre aflora de entre todos ellos es su posicionamiento en el contexto. Jenny Holzer, usa la información desclasificada para hablar del exceso informativo. Dan Graham en su trabajo Homes for America analiza la sociedad americana a partir del tipo de edificación de sus viviendas imitando la estructura de la prensa y lo inserta en una revista de gran tirada. Ann Hamilton y su trabajo Blue Indigo, explora en la historia local del entorno obrero. Kerry James Marshall le deslumbra por su tratamiento y contraataque a la historia del arte hegemónica, en la que el mundo negro ha sido omitido. Pero sobre todo por el medio que ha escogido, la pintura tradicional de grandes dimensiones así como el tono positivo e ilustrado que emplea para su reivindicación.

T.S. escoge de nuevo un medio pictórico, y poco antes de llevar acabo esta serie de aguatintas acerca de lugares insólitos y marginales, que no de la atención ciudadana, destaca una cita de otro libro compartido. “El turbión de palabras hace más apetecible aun el sosiego, el goce de poder reflexionar sobre lo que sea y hablar empleando el tiempo preciso para que la conversación avance al ritmo marcado por las propias personas, y se detenga, a la postre, en el rostro del interlocutor. Entonces el silencio, tan contenido como estaba, cobra un valor infinito11. Son palabras que el antropólogo y sociólogo David Le Breton, recoge en su estudio sobre el silencio, ese preciado elemento en vías de extinción que desde hace décadas se ha convertido en riqueza moral, comercial, turística, ecológica, etc.12 T.S. detecta en ellas, una analogía y la virtud que ofrece el diálogo a través de la imagen y la elaboración de la pintura.


1ASSELINEAU, Charles, Charles Baudelaire. Su vida y su obra, Pretextos, Valencia, 2004, p.23.
2Audubon’s birds of America at the University Pitssburgh (USA) http://digital.library.pitt.edu/a/audubon/ [consultado 15.09.2014] y BURROUGHS, John, John James Audubon, Gutenberg, 2005 3http://www.gutenberg.org/ebooks/7404 [consultado 15.09.2014]
4LYNCH, David, Atrapa el pez dorado, Mondadori, Barcelona, 2008, p. 33.
5Como todo buen fotógrafo profesional Bernard Plossu (Vietnam del Sur, 1945), es un autor nómada que disfruta, sin embargo, fotografiando detalles en su propia casa. Poco amigo de los artificios tecnológicos, reivindica ante todo el “talento de ver” y el aprovechamiento del azar, dos elementos fundamentales en su obra. Aunque de nacionalidad francesa pero vinculado a España desde hace décadas, ha mostrado un particular interés por la reciente pintura española. Con una dilatada trayectoria expositiva internacional, su trabajo ha sido galardonado en numerosas ocasiones e importantes publicaciones. Recibió en 2013 el premio PhotoEspaña.
6Este proyecto ha formado parte de la exposición colectiva: La ventana indiscreta, organizado por el CMCV (Consorcio de Museos de la Comunidad Valenciana) en el Centro del Carmen de Valencia entre 13.11.2014 y 08.02.2015.
7En el Ensayo sobre la ceguera (1995) de José Saramago, se narra una historia de naturaleza apocalíptica a modo de parábola sobre la sociedad en la que nos estamos convirtiendo. La decepción se nos muestra en ella en forma de ceguera colectiva, en una pérdida progresiva, blanquecina y lechosa de la imagen que tenemos del mundo, mientras despiertan a la vez los instintos más bajos y miserables del ser humano. Saramago concluye en que hay algo peor que la ceguera, ser el único que puede ver.
8MADEC, Philippe, Boullée, Akal Arquitectura, Madrid, 1997.
9DELEUZE, Gilles, ¿Que es el acto de creación? Conferencia en la Femis (La Escuela Superior de Oficios de Imagen y Sonido) el 15.05.1987 https://www.youtube.com/watch?v=HKFLpo3TbiQ [consultado 27/09/2014].
10 LEWIS, Wyndham, Estallidos y bombardeos, Impedimenta, Madrid, 2008 p.75. El vorticismo fue una especie de híbrido estético entre el cubismo francés, el futurismo italiano y el grupo intelectual de Bloomsbury. Un movimiento artístico de vanguardia, muy poco estudiado y de muy corta duración, que tuvo lugar en Londres entre 1914, fecha de su primer manifiesto en la Revista Blast y 1916.
Sobre el fracaso y su dimensión social, el escritor Juan Benet tuvo su particular opinión. En ella propone un proyecto de nueva Constitución, bajo un artículo único en el que se reconozca a todo ciudadano español el derecho a fracasar. http://elpais.com/diario/1978/07/04/opinion/268351201_850215.html, [consultado 27/09/2014]. Seis años más tarde, el 20.03.1984 durante una entrevista realizada por Pablo Lizcano para TVE profundiza sobre esta idea, de un modo brillante: […] el individuo que se empeña en una empresa cualquiera y fracasa, nadie le reconoce una asistencia ulterior, en cualquier rama de la actividad, en cualquiera…, sea en la creación, sea en el ejercicio de una profesión. El individuo que fracasa, en la sociedad moderna, y en la sociedad antigua y no creo que haya ningún ejemplo de lo contrario, el individuo que fracasa –insisto-, tiene que asumir su fracaso él solo. La sociedad puede prestarle mucha ayuda si tiene éxito, e incluso se muestra muy propicia a magnificar ese éxito y a repetirlo, por el contrario la sociedad se retira en cuanto el hombre fracasa, y por lo general el fracaso no es reiterable, la sociedad en cierto modo retira su confianza al hombre que fracasa y no le permite un nuevo ensayo. Si la sociedad estuviera constituida de otra forma y fuera más piadosa y más atenta al fracaso o lo fuera tanto como lo es al éxito, creo que al final acabaría teniendo una configuración mucho más armónica, mucho más amable, mucho más apacible, la gente que triunfa no sería tan vanidosa y la gente que fracasa no estaría condenada a refugiarse en una residencia […]. Transcripción del 33’ 09” al 35’ 28”, [consultado 27/09/2014], http://www.rtve.es/alacarta/videos/programas-y-concursos-en-el-archivo-de-rtve/autorretrato-juan-benet/1929309.
Como era de esperar, y a pesar de sus sistemáticos procesos de trabajo, la actualización de este mapa está pendiente. Los que le conocen saben de la ampliación y modificación de su cartografía a traves de conversaciones, correos y entradas publicadas en redes sociales. http://www.tonisignes.com/index.php?/autoretrat/, [consultado 27/10/2014].
11LE BRETON, David, Silencio y aproximaciones, Sequitur, 2009, p.4.
12Ibídem. p. 134.






El término aeroespacial Overview[1], hace referencia a un efecto de perspectiva o visión de conjunto, que se experimenta al observar la Tierra desde el exterior. En la distancia, la apariencia del planeta se torna frágil, accesible, todas sus formas, fronteras, limitaciones, se minimizan y se muestran insignificantes. Esta alteración consciente de la percepción, coincide entre aquellos que han experimentado una distancia verdadera y los que practican una aparente.

Nuestro actual contexto ha creado actitudes muy particulares, un modelo de pensamiento muy crítico en algunos casos, pero a la vez distante, con una clara ambición de ver las cosas integralmente y desde diversos frentes. Resulta sorprendente como la pintura —y en ciertos autores— se sigue empleando la experiencia natural con los elementos como modelo referencial, pero sobre todo, como se siguen reorganizando nuevas empatías con otros entornos y medios multimodales. Desde los ya clásicos massmedia, siempre con sus enérgicas y renovadas influencias, hasta aplicaciones virtuales de todo tipo, las de ubicación y servicios, simulación o las propias redes sociales, todas parecen influir en una ecología del conocimiento, incidiendo muy directamente en nuestra actual mentalidad creativa.

La pintura y la cultura mediática ya no son una asociación que genere incertidumbre, ni siquiera desasosiego, llevamos más de un siglo practicando esta conciliación y gran parte de la pintura actual está vinculada referencialmente a ella; entendámosla en su sentido más amplio, desde lo literario a lo tecnológico, desde lo lúdico a un estadio más intelectual. Resulta complicado desvincular por completo nuestra realidad de esta influencia, aunque sólo sea por reacción a ella. La moderna asimetría que se estableció entre un mundo natural y un mundo urbano ya apenas existe. El concepto de realidad está siendo ajustado, es cada vez más panorámico e integrador, más complejo pero también más accesible; sus claves están en nuestros comportamientos domésticos, en los desastres naturales, en nuestros objetos cotidianos, en los movimientos y reivindicaciones sociales, en nuestras emociones, es esencialmente heterogéneo.

Por otro lado la información que manejan las grandes estructuras de comunicación, poco o nada tienen que ver con la materia prima de la pintura, en esencia mucho más controvertida y debatida interiormente por el autor. La información es en definitiva un sistema de control, que la pintura puede esquivar, si el contexto se lo permite. La pintura se manifiesta así, como un modelo alternativo, capaz de asumir riesgos especulativos que otras áreas de conocimiento difícilmente pueden asumir o hacerlo del mismo modo. Así mismo la comunicación que ambas despejan son construcciones subjetivas. En las dos existe la ambición de querer compartir y la de no querer callar, una insistencia que ambas practican pero con estrategias y por caminos distintos. Mientras que la particular letanía de la pintura, destila y explora en lo más recóndito de un acontecimiento, ofreciendo el silencio para tomar conciencia y como atención al otro, los medios tecnológicos no dejan de generar ruido, porque para ellos el silencio es la ruina del sistema[2].

Marshall McLuhan llevaba más de una década estudiando las consecuencias psíquicas y sociales que en nuestras vidas estaban provocando las nuevas tecnologías y los nuevos medios de comunicación, cuando afirmó que el ambiente que nos domina resulta a menudo imperceptible por nuestra propia inmersión en él, como lo es el agua para el pez. Ante esta situación la propuesta es practicar un medio absolutamente distinto como fórmula de distanciamiento y así poder percibir y conocer las características del que realmente nos controla[3]. El escenario o la necesidad al que alude esta cita, no sólo sigue vigente sino que es aún más necesario. Hoy algunos de sus discípulos, como Derrick de Kerckhove, Lev Manovich o Jeff Bezemer, entre otros, siguen observando cómo los medios y los modos alteran nuestra percepción del mundo.

En este proyecto nos atraía la posibilidad de observar la pintura desde dentro, como un medio capaz de percibir, responder y adaptarse a nuevos contextos y para los que no hay recetas únicas ni universales, sino que en cada momento debe encontrar la solución mejor adaptada[4]. El seguimiento y la observación del trabajo realizado exprofeso para esta exposición por: Jesús Ángel Bordetas (Huesca, 1978), Sergio Luna (Archena, 1979), Rodrigo Montero (Ciudad Real, 1985) y Toni Signes (Valencia, 1982), nos proporcionan interesantes evidencias por sus trayectorias y particularidades diversas, en su interpretación de los referentes, sus modelos de apropiacionismo o su proceso de inmersión tecnológica. En todos ellos llama la atención, que a pesar de estar atentos a una realidad cada vez más sofisticada y siendo de una gran versatilidad plástica y multidisciplinar, no renuncian a procedimientos tradicionales, indagando en la pintura, en el dibujo incluso en lo objetual como modelo de pensamiento. Una interesante coincidencia que pone de manifiesto cómo la pintura gestiona y manipula en su fase de ideación, todo un régimen de asociaciones inesperadas, que afectan a la forma y el fondo de sus respectivas producciones plásticas. Esta regresión temporal hacia lo manual, recupera el estado más lúdico y experimental, la estimulación de la motricidad y de los sentidos más primarios haciendo de esta vía, modos aparentemente ligeros de creación y reflexión. Son aquellos que nos proporcionan el flujo y la satisfacción por el mero hecho de practicarlos, un estado de concordancia perfecta entre las capacidades de la persona y el desafío de una tarea. En definitiva es un estado de experiencia óptima en el que un profundo sentimiento de gozo creativo culmina cuando el público además percibe y comparte[5].


[1] The overview effect (Planetary Collective, 2012): https://www.youtube.com/watch?v=z4th0sWvKD8 [Consultado 30.12.2014]

[2] BRETON, Philippe y LE BRETON, David: El silencio y la palabra contra los excesos de la comunicación,

[3] McLUHAN, Marshall: Contraexplosión, Paidos, Buenos Aires, 1969.

[4] ALDÁS, Joaquín y MESTRE, Joël: Los ojos del verbo. Una observación de la pintura y su entorno, Sendemá, Valencia, 2014

[5] CSIKZENTMILALYI, Mihail: Fluir (Flow). Una psicología de la felicidad, Kairos, Barcelona, 1996


Joaquín Aldás y Joël Mestre. UPV


+ Referencias y consulta:
Descargar monográfico en PDF


  < Siguiente Anterior >  


        


Últimos monográficos:
Cotidianas + la memoria del pan. Daniel Franco.
El particular discurso creativo de Daniel Franco (Gijón, 1976), tras haber ...
Arquitecturas Pintadas. Arquitecturas en la pintura española del siglo XXI . VV.AA.
El libro y la exposición Arquitecturas pintadas presenta obras de Juan Cuéllar ...
Bill Viola: Entre lo anacrónico y lo sublime. . Bill Viola.
El Guggenheim de Bilbao celebra sus veinte años con una exposición de las ...
Eugenio Merino: Aquí murió Picasso. Eugenio Merino.
Fiel a su talante polémico, Eugenio Merino ha formulado la mejor crítica que a ...






Otros canales
rss   twitter   facebook   youtube






 portal:   Aviso Legal | Información | Enviar a un amigo | Enlazar con Arte10 | Publicidad en Arte10.com | Contacto | Widgets y RSS | Mapa de Museos de España

Hecho con por Portfolio Multimedia

Arte10.com es una marca registrada con referencia: M2303078
ISSN 1988-7744. Título clave: Monográficos de Arte 10. Tít. abreviado: Monogr. Arte 10.

    |  © 1999-2017 ARTE10.COM