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Lucebert, figura crucial
en la poesía holandesa de posguerra, fue autor de una obra plástica
de gran creatividad y poder de fascinación. La muestra reúne las
diferentes etapas del artista mediante dibujos y pinturas realizados,
en parte, en España entre 1964 y 1994. Practicó el dibujo y la
pintura desde su infancia y en 1938 asistió como becado a la escuela
de Artes Decorativas de Amsterdam. Inicialmente fue conocido por
su poesía revolucionaria, que sacudió el panorama literario europeo
de la posguerra. Lucebert se unió al Grupo Holandés Experimental
en 1949, formado por los artistas Corneille, Constant y Appel,
y los poetas Kouwenaar, Elburg, Schierbeek y Campert. Poco después
participó como poeta y junto a estos mismos artistas en la fundación
del grupo Cobra en París. Su obra literaria alcanzó una
gran difusión en Alemania tras su publicación en 1955. El impacto
de su poesía motivó que Bertolt Brecht le invitara a visitarle
en Berlín Oriental. En sus inicios como artista plástico se sintió
atraído por la obra de Picasso, Arp, Miró, y otros artistas vanguardistas.
A finales de los 40 comenzó a realizar sus dibujos y gouaches
de seres míticos que presentan similitudes con los que aparecen
en los cuadros de algunos componentes del grupo Cobra. En su obra
se aprecia, como característica constante, un juego finamente
poético de líneas y colores, de una gran libertad. En torno a
1960 empieza a imponerse en ella el lenguaje mitologizante de
Cobra, inspirado en una figuración que le fascina y le recuerda
de cerca el dibujo de los niños y el de los enfermos mentales.
La obra de Lucebert nos muestra
un mundo deforme y caricaturesco, visión demoníaca del nuestro
y poblado de seres extraños, animales y monstruos.
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A lo largo de los
años sesenta, sus trazos lineales evolucionan haciéndose cada
vez más duros y agresivos. Lucebert retrata en este periodo, con
crueldad implacable, un ser humano dominado por sus pasiones,
sus miedos y sus obsesiones. Su obra plástica alcanzó una gran
difusión internacional tras su participación en certámenes como
la Documenta de Kassel, la Primera Bienal de París -donde fue
premiado- y Vitalita nell’Arte, en Venecia, en 1959, y la International
Exhibition de Pittsburgh en 1961. Posteriormente, participó en
diversas muestras que se presentaron en Alemania, Italia, Japón
y otros países. Lucebert realizó asimismo numerosas muestras individuales
a partir de 1948 en diferentes galerías y museos europeos. En
1961 el Stedelijk Van Abbemuseum de Eindoven le dedicó una gran
retrospectiva, a la que siguieron las organizadas por el Stedelijk
Museum de Amsterdam en 1969 y 1987. En España su obra se expuso
en la galería Juana Mordó de Madrid en 1977. Lucebert sintió una
especial fascinación por España, sus gentes, idioma, arte y literatura.
A partir de 1963 descubrió el campo alicantino y en 1970 construyó
una casa en la localidad costera de Benitaxell, donde residiría
durante largas estancias, concentrado en su obra y viviendo en
un relativo aislamiento. Solamente mantuvo contacto con algunos
amigos, como Antonio Saura, que consideraba a Lucebert su alma
gemela del norte. La última vez que las obras de Lucebert han
podido verse en nuestro país fue en la muestra que organizó Saura
en Zaragoza, titulada Después de Goya.
IVAM/ARTE10.COM
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