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A.R. Penck
Galería Antonia Puyó. hasta el 25 de junio
La galería Antonia Puyó, nos presenta la obra de A.R. Penk (Dresde 1939 como Ralf Winckler). En su obra, destaca la dualidad entre el expresionismo y el símbolo 'no expresivo'. La intervención del significado en sus obras crea un carácter subjetivo que enaltece el discurso poético...
                      

El criterio singular del neoexpresionismo
En origen, sobre todo para los fenómenos procedentes del área alemana, deberíamos distinguir el neoexpresionismo del nuevo expresionismo. Este último se genera tras el predominio de la abstracción como rechazo del arte nazi figurativo tras la Segunda Guerra Mundial que comienza a perder su absoluto predominio a comienzos de los sesenta. Dos ciudades, Berlín y Dusseldorf, encabezaron un reencuentro con la identidad alemana en respuesta a la supremacía estadounidense. Hasta que llegó a concretarse en exposiciones como Pandemonium I y II (1961 y 1962). A partir de aquí, los registros posteriores afines los citamos como neoexpresionistas [la distinción se toma de Azpeitia, Ángel: "Diccionario de arte contemporáneo y vocabulario de crítica actual", en prensa]. Todos los estilos o movimientos que incluyen en su denominación el prefijo "neo", tienen un carácter deliberado y fundamentan sus características en las de un precedente histórico. "En este caso se alude a cualquier tendencia reciente, no antes de los 70, inspirada en el expresionismo del primer tercio del XX que le suministra elementos temáticos, formales y, en particular, coloristas. Se encuadra en la posmodernidad y alcanza su mayor difusión y éxito a partir de la Bienal de Venecia de 1980, la presentación en USA de los Nuevos Salvajes en 1981 y la Documenta de Kassel de 1982".
El simbolismo en el trabajo de Penck procede de lo particular a lo general. Cuando tuvo que responder a las acusaciones que tachaban su trabajo de incomprensible él repuso: "en cierta manera tienen razón. Creo que incluso podría subrayarlo. Si fuera de otra manera el interés desaparecería rápidamente. Misterio y codificación son esenciales. Una vez que has traspasado el umbral de la ingenuidad ese proceso codificador comienza automáticamente". En efecto, sus formas y figuras se transforman drásticamente. Es una obra de vida en estado primario donde las cosas fluyen y, por tanto, un objeto tiene allí capacidad de ser otro. Ante la pregunta de si hemos de contemplar una figura femenina precisa como la representación de la diosa Kali, la respuesta nunca aparece clara. En conjunto los personajes se asemejan a espíritus inocentes; la posible violencia que contemplamos proviene más de un tono dionisiaco que de un principio destructivo. Aunque el autor explote cierto primitivismo (ecos del "graffiti" o de las antiguas culturas artesanas), nos deja entrever altas medidas de sofisticación.

  Fijémonos, por ejemplo, en la forma precisa en que Penck distribuye y compone los elementos sobre el soporte. "Como las profecías de la Sibila de Delfos la pintura de Penck no puede ser analizada a través de la lógica. Su significado debe sentirse" [Godfrey, Tony: "The New Image", Phaidon Press Oxford, 1986, p.36].

Penck desnudo sobre la línea pictórica
Desmentida la espontaneidad inconsciente, dado que para quienes aprovechan este lenguaje con conocimientos técnicos deberíamos reservar el término ingenuismo (como actitud deliberada), sí que se descubre en Penck un carácter sacro o casi sacro del signo. Es bien conocida, sólo por poner un ejemplo, su figura "standart", especie de estereotipo humano como el que podríamos hallar entre los prehistóricos, aunque difiera el uso. Convive con otras imágenes simplificadas, de mayor o menor carácter icónico, como el óvalo-ojo, la flecha o lanza, la cruz o aspa, las aves y las cabezas zoomórficas. Siempre con un extraordinario impacto y un enorme poder de permanencia en la retina. El propio artista define que "un estándar es una estructura que con sus identidades y no-identidades representa una fenomenología elemental topológica".
Hombres, conflictos, águilas, pentágonos, diarios y retratos, templos destruidos, pseudogeometrías y peligros conviven dispares, se sitúan y dinamizan los espacios pictóricos. Las grandes enseñanzas sobre la personalidad de Penck las descubrimos en todas y cada uno de sus signos, lingüísticos o artísticos, ambiguos o definidos. Una vez escribió: "El ayer proyectado en el hoy /distanciado/ asediado por los hechos/ perseguido por las palabras/ desconfiando de su significado/ escéptico de las interpretaciones" ["Gestern ins heute projiziert/ entfremdet/ belagert von Fakten/ verfolgt von Worten/ mi§trauend ihrer Bedeutung/ skeptisch den Auslegungen". Penck, A.R.: "Dogma und Dialektik", Galerie Michael Schultz, Berlin, 1999, pp. 6ó7.]. Frases y pinturas directas, comunicativas, abiertas y ocultas que nos introducen hasta su inconfundible sentido de las cosas. Un arte que retrata al ser en el mundo y a los seres y experiencias que de él se nutren.



Pedro Pablo Azpeitia
Capítulos correspondientes al texto del catálogo de la exposición "A.R. Penck: el artista desnudo, salvaje y existencial que camina por la cuerda dialéctica".