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El
criterio singular del neoexpresionismo
En origen, sobre todo para los fenómenos procedentes del
área alemana, deberíamos distinguir el neoexpresionismo del nuevo
expresionismo. Este último se genera tras el predominio de la abstracción
como rechazo del arte nazi figurativo tras la Segunda Guerra Mundial
que comienza a perder su absoluto predominio a comienzos de los
sesenta. Dos ciudades, Berlín y Dusseldorf, encabezaron un reencuentro
con la identidad alemana en respuesta a la supremacía estadounidense.
Hasta que llegó a concretarse en exposiciones como Pandemonium I
y II (1961 y 1962). A partir de aquí, los registros posteriores
afines los citamos como neoexpresionistas [la distinción se toma
de Azpeitia, Ángel: "Diccionario de arte contemporáneo y vocabulario
de crítica actual", en prensa]. Todos los estilos o movimientos
que incluyen en su denominación el prefijo "neo", tienen un carácter
deliberado y fundamentan sus características en las de un precedente
histórico. "En este caso se alude a cualquier tendencia reciente,
no antes de los 70, inspirada en el expresionismo del primer tercio
del XX que le suministra elementos temáticos, formales y, en particular,
coloristas. Se encuadra en la posmodernidad y alcanza su mayor difusión
y éxito a partir de la Bienal de Venecia de 1980, la presentación
en USA de los Nuevos Salvajes en 1981 y la Documenta de Kassel de
1982".
El simbolismo en el trabajo de Penck procede de lo particular a
lo general. Cuando tuvo que responder a las acusaciones que tachaban
su trabajo de incomprensible él repuso: "en cierta manera tienen
razón. Creo que incluso podría subrayarlo. Si fuera de otra manera
el interés desaparecería rápidamente. Misterio y codificación son
esenciales. Una vez que has traspasado el umbral de la ingenuidad
ese proceso codificador comienza automáticamente". En efecto, sus
formas y figuras se transforman drásticamente. Es una obra de vida
en estado primario donde las cosas fluyen y, por tanto, un objeto
tiene allí capacidad de ser otro. Ante la pregunta de si hemos de
contemplar una figura femenina precisa como la representación de
la diosa Kali, la respuesta nunca aparece clara. En conjunto los
personajes se asemejan a espíritus inocentes; la posible violencia
que contemplamos proviene más de un tono dionisiaco que de un principio
destructivo. Aunque el autor explote cierto primitivismo (ecos del
"graffiti" o de las antiguas culturas artesanas), nos deja entrever
altas medidas de sofisticación.
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Fijémonos, por ejemplo, en la forma precisa en que Penck distribuye
y compone los elementos sobre el soporte. "Como las profecías de la
Sibila de Delfos la pintura de Penck no puede ser analizada a través
de la lógica. Su significado debe sentirse" [Godfrey, Tony: "The New
Image", Phaidon Press Oxford, 1986, p.36].
Penck desnudo sobre la línea pictórica
Desmentida la espontaneidad inconsciente, dado que para quienes
aprovechan este lenguaje con conocimientos técnicos deberíamos reservar
el término ingenuismo (como actitud deliberada), sí que se descubre
en Penck un carácter sacro o casi sacro del signo. Es bien conocida,
sólo por poner un ejemplo, su figura "standart", especie de estereotipo
humano como el que podríamos hallar entre los prehistóricos, aunque
difiera el uso. Convive con otras imágenes simplificadas, de mayor
o menor carácter icónico, como el óvalo-ojo, la flecha o lanza, la
cruz o aspa, las aves y las cabezas zoomórficas. Siempre con un extraordinario
impacto y un enorme poder de permanencia en la retina. El propio artista
define que "un estándar es una estructura que con sus identidades
y no-identidades representa una fenomenología elemental topológica".
Hombres, conflictos, águilas, pentágonos, diarios y retratos, templos
destruidos, pseudogeometrías y peligros conviven dispares, se sitúan
y dinamizan los espacios pictóricos. Las grandes enseñanzas sobre
la personalidad de Penck las descubrimos en todas y cada uno de sus
signos, lingüísticos o artísticos, ambiguos o definidos. Una vez escribió:
"El ayer proyectado en el hoy /distanciado/ asediado por los hechos/
perseguido por las palabras/ desconfiando de su significado/ escéptico
de las interpretaciones" ["Gestern ins heute projiziert/ entfremdet/
belagert von Fakten/ verfolgt von Worten/ mi§trauend ihrer Bedeutung/
skeptisch den Auslegungen". Penck, A.R.: "Dogma und Dialektik", Galerie
Michael Schultz, Berlin, 1999, pp. 6ó7.]. Frases y pinturas directas,
comunicativas, abiertas y ocultas que nos introducen hasta su inconfundible
sentido de las cosas. Un arte que retrata al ser en el mundo y a los
seres y experiencias que de él se nutren.
Pedro Pablo Azpeitia
Capítulos correspondientes al texto del catálogo
de la exposición "A.R. Penck: el artista desnudo, salvaje
y existencial que camina por la cuerda dialéctica". |