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La gravedad y la gracia.
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| "¿Por qué el arte debe ser estático? Al mirar una obra abstracta, ya sea una escultura o una pintura, vemos un conjunto excitante de planos, esferas, núcleos, sin significado alguno. Sería perfecta, pero siempre es inmóvil. El siguiente paso en la escultura es el movimiento". Alexander Calder, 1932. A lo largo de su carrera, el potencial cinético del arte fue un interés prioritario para Alexander Calder. Empleando el lenguaje de la abstracción, capturó el movimiento en una serie de estructuras que ofrecían alternativas radicales a las nociones existentes sobre escultura y que tuvieron un profundo impacto en la historia del arte del siglo XX. Situada en las salas de la segunda planta, la exposición Calder recorre la visión singular de este artista a través de una selección de más de sesenta y cinco esculturas creadas a lo largo de cinco décadas de dedicación a la forma abstracta. La exposición pone en evidencia cómo el deseo de Calder de crear un tipo de arte que evocara la vida generó en él una preocupación constante por la fuerza de la gravedad, la circulación del aire y la intervención del azar. En una ocasión, Calder afirmó: "Mi objetivo es crear algo como un perro, o como unas llamas; algo que tenga vida propia". Sus esculturas abstractas retienen una vitalidad singular que se deriva del mundo natural, y continúan cautivando al público de forma nueva. Presentada en el contexto de la estructura contemporánea del Museo Guggenheim Bilbao, obra de Frank Gehry, Alexander Calder ofrece al espectador la oportunidad de volver a examinar las formas orgánicas del escultor dentro de un entorno arquitectónico igualmente innovador y dinámico. Desde su retrospectiva de 1964 en el emblemático edificio neoyorquino de Frank Lloyd Wright no se había producido tal conjunción de arte y arquitectura. Arte10.com |
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