Monográficos de arte contemporáneoCrítica de arte desde un punto de vista independiente. |
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| “En la actualidad, trabajo principalmente con el sentimiento de un movimiento intuitivo. Me he dado cuenta de que la intuición está siempre ahí para ser afrontada, sin embargo, cuando era joven, optaba más bien por estrategias intelectuales y filosóficas. En aquel entonces, los objetos de mi vida cotidiana raramente se introducían en mi trabajo. Ahora lo hacen, igual que la confianza en mis propias intuiciones”, Dennis Oppenheim (extraído de una entrevista con Carlo Prosperi, 1989) Dennis Oppenheim (Electric City, estado de Washington, EE. UU., 1938) se dio a conocer a finales de la década de los años 60 por sus intervenciones sobre espacios naturales dentro de la tendencia del Land Art. En torno a la reflexión sobre la cuestión del lugar, un grupo de artistas se lanzaron a la conquista del territorio por medio de manifestaciones artísticas cuyo sentido emergiera esencialmente del contacto con la tierra. La práctica del Land Art se alejaba de la metrópoli proponiendo una reflexión inédita sobre el territorio, que en los años 60 era objeto de amplio debate. Así pues, el Land Art marcó una ruptura con la noción de escultura al expandir su campo de acción de la sala de exposiciones y la galería al ámbito abierto de la naturaleza, al tiempo que la materia que daba cuerpo a la obra, era la de la propia naturaleza. Se creaban insólitos matices entre el espectador, la obra, el espacio y el tiempo. La muestra se abre, de hecho, con maquetas de algunos de sus primeros proyectos de Land Art, como Dead Furrow o Variations on a Excavated Structure, ambas de 1967, así como de material documental –dibujos, fotografías-. Era común que Oppenheim, de forma similar a como hicieran sus contemporáneos Smithson o Heizer, realizara dibujos en la nieve o en campos de cultivo con grandes máquinas, obras que fotografiaba como documentación. De hecho, en gran parte de los casos, la documentación es lo único que permanece, ya que las piezas propiamente de land art, desaparecieron hace ya muchos años. A principios de la década siguiente, Oppenheim se sirve de su propio cuerpo como materia y lugar artístico realizando performances solo o con miembros de su familia (sus hijos, su hija, su padre). En un primer momento, entrecruza su interés por realizar obras de arte en la naturaleza con el Body Art. Piezas presentes en esta muestra como Wound, en la que compara una cicatriz que se hizo de niño con una grieta en la tierra, inician toda una serie de trabajos que tienen como soporte la performance, la fotografía, o las películas. Entre éstas, la exposición muestra A Feed-Back Situation, una performance sobre el sistema sensorial filmada en 1971 en la que Dennis Oppenheim dibuja en la espalda de su hijo Erik, mientras elniño intenta trasladar un dibujo idéntico a la espalda de su padre. Esta fase de obras enmarcadas en el Body Art, que conviven con intervenciones en la naturaleza, desaparecerá paulatinamente cuando a partir de 1972 se adentre en el campo de las instalaciones. Las marionetas, substitutos del cuerpo del artista, serán en este momento vehículos con los que poner en tela de juicio la situación del arte y del artista, visto éste último, en un estado de crisis y de angustia. De hecho, a mediados de esta década, y a diferencia de muchos de los artistas conceptuales y del Land Art con los que comenzó a trabajar en su juventud y que continuaron fieles a dicha tendencia, será cuando su obra y su manera misma de concebir la creación sufran un cambio trascendental. El propio Oppenheim lo explica así: “Algunos artistas saben cómo evolucionar y otros lo que quieren es encontrar un tipo de arte con el que poder convivir. La razón de muchos de mis cambios es el hecho de que no puedo vivir haciendo un solo tipo de arte. A veces esta urgencia no se origina al mismo tiempo que una idea sino que es sólo eso, urgencia.” En estos trabajos, el sentido inicial de la obra, su origen como imagen en sí, ya no surge de un concepto intelectual o filosófico, sino que lo hace desde la intuición, desde la anulación de lo meramente racional, ya que considera que la razón puede inmovilizar o al menos jugar en contra del proceso creativo. Oppenheim construye dispositivos susceptibles de producir un acto dramático: esculturas en ocasiones dotadas de movimiento mecánico, a menudo violento, que emiten un ruido estridente; metáforas de nuestros fantasmas más ocultos que parecen provenir del ámbito de un sueño donde impera la poética de lo etéreo y donde no se descarta una lectura lúdica de las cosas. Las máquinas serán, de hecho, grandes aliadas para expresar sus intuiciones: bailarines con cuerpos de hilo de colores que giran impulsados por motores de taladros (Spinning Dancers. From the Power Tool Series), cabezas de ciervos cuyas cornamentas escupen fuego (Untitled Wall Piece), un sillón del que sale y entra una silla mientras en cada movimiento unas sierras redondas acuchillan el suelo (Two Objects), etc. Coincidiendo con la exposición de Dennis Oppenheim, el Departamento de Artes Visuales organiza, junto con la Filmoteca Regional de Murcia los días 12 y 13 de mayo, el ciclo de cine sobre el Land Art y las prácticas fílmicas en el arte norteamericano de los años 70, que incluye obras de diversos artistas. Murcia Cultural / Arte10.com
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