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He visto rayos C brillar en la oscuridad
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| Podemos leer la obra de Alfonso Sicilia en relación al tal vez demasiado visitado concepto de pintura expandida. La expansión de los medios, pervirtiendo el riguroso uso que Rosalind Krauss dio a esta expresión, viene siendo una de las claves teóricas que pretenden describir la hibridación o, en ocasiones, la simple innovación que desde hace décadas rigen la práctica artística. La pintura de Sicilia se construye a través de dinámicas líneas de fuerza que rebasan los límites del cuadro. Sólo es necesario mirar unos segundos a través del complejo entramado de manchas, cuerpos geométricos y texturas industriales para darse cuenta de que estas imágenes van mucho más allá del simple efectismo formalista que tanto abunda en la abstracción actual. Manchas tan minuciosamente construidas como los brochazos de Lichtenstein, hipervínculos de colores planos, llamadas de atención, explosiones de pintura, rayos que atraviesan el espacio virtual tras el que aún se puede ver el fondo de madera. Sicilia salta por encima de la planitud postpictórica, la banalidad pop, la frialdad minimal y la incontención gestual propia del neoexpresionismo dando a luz a una metapintura que plantea preguntas y propone respuestas acerca de las posibilidades del medio. Imagen que transgrede las convenciones disciplinares, que da un paso al frente olvidándose de defunciones anticipadas para enfrentarse al mundo que nos rodea, violento y subyugador, atractivo y peligroso al tiempo. La pintura de Sicilia responde a una actitud honesta, humilde y profesional que tristemente brilla por su ausencia en muchos jóvenes artistas, convertidos en fulgurantes superestrellas de un sistema que cada vez se parece más al de la moda. Lejos de buscar el éxito rápido que otros encuentran amoldándose a la tendencia que apadrine el crítico de turno, Sicilia ha consolidado una sólida trayectoria basada en el trabajo siempre fiel a unas ideas bien maduradas. En su producción no cabe el snobismo formal ni el decorativismo tendencioso. Tan sólo la experimentación seria, pausada y rigurosa. Juan Albarrán Diego |
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