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La maestría compañera de Rómulo Celdrán
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| Rómulo Celdrán trabaja disciplinada y afanosamente, pero su producción es, aun a pesar de sus largos años de dedicación, escasa. A muchas de sus obras, aunque no le ocupen en exclusiva, les dedica varios meses de trabajo1. No puede, en su caso, ser de otro modo. Hasta la actualidad ha desarrollado su producción mediante diversos procedimientos técnicos: pintura, dibujo, estampa litográfica (aunque de un modo menos frecuente) y escultura. La actividad primera de Rómulo Celdrán se dirigió a la pintura, en la que ha logrado unos resultados de extraordinario naturalismo en asuntos que pertenecen al género de la naturaleza muerta y que resultan hoy muy poco frecuentes de ver en las ciudades, tales como liebres y conejos muertos sin piel y colgados antes de su preparación como alimento. Realizados entre 1997 y 1998, son aún ejercicios en los que no lograba aportar aún otro contenido que el de la ejecución virtuosa, lo que tal vez justifique su afirmación de que ya no se identifica con ellos.
1.- Una amplia catalogación fotográfica de su obra hasta el presente la puede encontrar el lector en una publicación muy reciente con motivo de su exposición retrospectiva Rómulo Celdrán. Realidad y Magia. Las Palmas de Gran Canaria, Fundación Mapfre Guanarteme, 2007. No es extensa la bibliografía dedicada a este artista. La única publicación anterior a la citada fue editada por la galería que le representa; Rómulo Celdrán. Las Palmas de Gran Canaria, Galería Manuel Ojeda, 2003. 2.- Acaso su obra más representativa a este respecto sea Presión I (2005, piedra arenisca policromada, 27 x 40 x 35 cm), asimismo reproducida sobre el presente texto. A simple vista parece una blanca caja de zapatos aplastada por un paralelepípedo de piedra. En realidad, caja y piedra han sido talladas en un mismo bloque. Y es que, a pesar de que la caja se encuentre presionada en esta representación y de la fugaz o duradera ilusión del espectador (en lo que estriba precisamente el contenido irónico de la obra), no habría podido aguantar ésta el peso de la piedra si, en verdad, estuviera confeccionada de cartón. Julio César Abad Vidal |
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