|
Entrevista. Secreto.
|
< Clic para ampliar | Volver al
texto |
| Con Secreto, título de la exposición que presentas en Madrid, sigues con tus cuestionamientos sobre la imagen. Pero en esta ocasión lo haces con otro tipo de planteamiento ¿Cómo ha sido este nuevo proceso de gestación? La naturaleza del secreto es el punto de partida. La existencia del secreto: desvelar y guardar. ¿Existe un secreto si no se cuenta? ¿Si se cuenta existe un secreto? Guardar un secreto, desvelar un secreto… En el vídeo hay un desdoblamiento del personaje, en el que se cuenta un secreto desvelando y guardándolo, resolviendo su naturaleza. El secreto se mantiene en un extraño equilibrio y esa sensación se asoció desde el primer momento a una imagen: Las equilibristas que, caminando sobre bolas, coronan una espiral ascendente. Una experiencia de la infancia, en un circo supongo, que quedo grabada con fuerza. Ahora encontraba un contexto en el que podía tener un valor metafórico. En estos últimos trabajos se cruzan varios de los caminos pictóricos en los que has estado experimentando desde hace años: bandas sonoras, automatismos, neometafísica y espacios arquitectónicos ¿Este encuentro se debe a un planteamiento más conceptual, menos formal? Esta es una exposición en el que se enfría el proceso. Las ideas surgen de un proceso en parte inverso a las “imaginaciones”, imágenes que te asaltan como brotes de restos, de basura visual o mental. Las “imaginaciones” son el método que uso normalmente y en esta ocasión, en efecto, se podría decir que he seguido un camino diferente y que son las imaginaciones las que han sido construidas a partir de conceptos. La formación de las imágenes me ha preocupado e intrigado desde siempre, así como los sentidos y su relación con el cerebro. Mantengo una prudente distancia con la fotografía por su fisicidad. Me siento más cercano a lo onírico, a lo propio, a lo único, a la digestión de mi cerebro. El inconsciente ha tenido un papel importante en mi trayectoria, por eso mi vinculación con los surrealistas y metafísicos. El gusto por los procesos automáticos me ha permitido expandir mi campo de acción y mis límites. En esta ocasión, y volviendo a la pregunta, he aplicado el método a un objetivo, a un problema que rondaba y había tratado en vídeo: el secreto. De ahí al equilibrio solo hay un paso. Desde hacía tiempo sentía en mí la necesidad de entrecruzar las vías de investigación paralelas en las que trabajo. Un cruce de caminos, un cruce de procesos que se produce al cambiar el punto de partida. Las imágenes se han encarnado de una manera distinta, produciéndose cortocircuitos, agujeros negros o túneles del tiempo. Y han surgido híbridos estilísticos muy sólidos: Secretaría, donde la figuración cohabita con el automatismo. Sí, hay algo de laboratorio, de experimento en este secreto. En la mayoría de pinturas aparecen reiteradamente elementos emparejados, sean objetos: plato y bola, sean órganos: oreja y boca, sean oficios: secretaria y secretario. Su función poética es diferente a la que nos tenías acostumbrados ¿Se trata de nuevas vías surrealizantes? Que el secreto se encarne en los números circenses fue un hallazgo, surrealizante, vía automática si quieres, pero fructífero. Secreto y equilibrio, un binomio, una estructura sobre la que ya había trabajado (como en naufragio y sonambulismo). Pero en esta ocasión elijo uno de los elementos, el secreto arrastra al equilibrio, al contrario que en ocasiones anteriores donde el encuentro era fortuito. Este par arrastra a sus partes, oreja-plato, bola-boca, plato-bola… Los encuentros entre los sentidos icónicos del secreto (boca y oreja) y los elementos de los números circenses (bolas y platos) se suceden e hibridan contaminando al resto de la serie. A las parejas elementales se les suman las estilísticas. Todos los cuadros tienen múltiples nexos de unión compactando el conjunto. Haces referencia, tanto en El secreto de Mies como en Club secreto, de una manera explícita a lo arquitectónico ¿Hay una nueva relación entre la arquitectura y la pintura en tu obra? El Pabellón Alemán de Barcelona de Mies es un espacio teórico, una construcción donde se plantea una nueva idea. Esta idea es al tiempo desvelada y oculta, es un secreto. Aparte de la atracción que ejerce sobre mí Mies y especialmente esta obra-manifesto, la elegí por ser un espacio para la presentación. La otra arquitectura es la del Club Secreto, el típico cajón decorado que contó en Aprendiendo de las Vegas Venturí. Los clubes de carretera, Secreto, Silencio, The Green Gangurro… perdidos en el desierto encierran el secreto. El Club Secreto es una especie de Sala de Fiestas donde se representan los números. Digamos que la arquitectura va mas allá de la mera contextualización y de un decorado. La arquitectura expone teorías que se unen al discurso pictórico. Llevo el placer de las formas un paso más allá, introduciendo lecturas más complejas que amplían el ancho de banda de los cuadros. Junto a las pinturas proyectas un vídeo de cuatro minutos, Hermanas Secreto, donde insistes en la naturaleza del secreto. ¿Cuál es tu intención al enfrentar cara a cara estos dos medios? El vídeo fue lo primero. Lo rodé hace un año en el desierto de Tabernas en Almería, que es un paisaje muy presente en mi obra, por nexos afectivos y por reunir las características perfectas para desarrollar mis metáforas. La idea era rodar unas escenas donde dos mujeres, que por su relación de hermanas presentan rasgos parecidos, se contaran un secreto. El parecido era la clave para resolver plásticamente la idea del desdoblamiento, para presentarlo como un proceso interior, donde uno se cuenta a sí mismo un secreto. Digamos que es una vídeo-idea, un bosquejo de lo que he desarrollado en la pintura. Al terminar la serie volví sobre el material rodado y fue cuando decidí que fuese mudo y reforzar la idea de bucle en espiral, de ritmo de sonoridad muda. Es una pieza que pone en la pista al espectador, que le da el tono para entrar en la pintura. La mayoría de los títulos de las 17 piezas que componen la exposición contienen la palabra secreto ¿Nos encontramos ante el índice o el apéndice de un documento? Los títulos son la consecuencia del planteamiento, digamos, conceptual de la serie. Es la primera vez que me planteo la unidad del conjunto a través de un concepto. He trabajado sobre un libro, como en Soleas, o a partir de una obra, como en El arquitecto invisible. Pero en Secreto, el lenguaje activa un proceso más abstracto y en cierta manera más caótico, arrastrándome por un torrente que me era ajeno. Y los títulos son fruto de esos encuentros fortuitos. Además el secreto es protagonista de muchas frases hechas que se convirtieron en imágenes por arte de magia. Teresa Tomás |
|
| << | 1 | ... 1 Página/s | >> |
