Arte contemporáneo en España



Monográficos de Arte 10. Revista de arte contemporáneo

Caótico fulgor. Creaciones lumínicas de Ramón Isidoro


Ramón Isidoro



La obra de Ramón Isidoro, desarrollada en los campos de la fotografía y de la pintura abstracta manifiesta de modo creciente una sensibilidad anhelante de lo sublime. El carácter de su producción es integrador, teatral en su apetito del cuerpo y del vértigo y por su hermanamiento con el arte musical (en un doble sentido metafórico y textual, como veremos), el más proclive a la sublimidad, a ese arrebato, a esa turbación vivificadora que nos arrasa o nos anega.

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Ramón Isidoro (Valencia de Don Juan, León, 1964) comenzó a exponer en 1993, tanto en su Castilla natal como en su Asturias de adopción (donde mantiene taller desde 1991). Otra importante fecha de su biografía es 1998, año del inicio de su colaboración como escenógrafo e iluminador de la banda de música Manta Ray. Desde entonces, y en paralelo a su obra como creador autónomo, Ramón Isidoro ha sido un miembro, podría decirse invisible, de Manta Ray, un grupo caracterizado por sonidos obscuros y portador de un lirismo atormentado, así como por las evoluciones sónicas que parecen dibujar espirales en el ritmo y la pulsión. Una de las bandas más destacadas de su generación, que muy recientemente ha anunciado su disolución[i].

El trabajo pictórico de Ramón Isidoro se está alejando de los planteamientos que le hermanaban originalmente con el empastado cromático de algunas de las prácticas abstractas herederas de los seguidores del expresionismo abstracto para devenir crecientemente en una aproximación personal a una corriente que la historiografía ha bautizado como “mística de la luz”[ii]. Una cosmovisión que se ha manifestado en diversos episodios históricos y culturales de tradiciones culturales muy asentadas y que consiste en establecer una analogía entre el poder de la luz y la divinidad. Divina luz, explícitamente, ha cifrado Isidoro esta relación en el título de una de sus pinturas (2002-2004, técnica mixta sobre tela, 73 x 60 cm).

Isidoro, como muchas de las corrientes de este misticismo por la materia, ha recurrido al oro, el metal refulgente que traduce visualmente el poder dador del Sol, otra imagen de la divinidad en múltiples culturas. Pero en lugar de servirse de pan de oro, recurre a su imitación en tintas serigráficas. En muchas de sus obras, el soporte se encuentra íntegramente teñido de oro, sobre el cual, surgen formas inidentificables en rojo. En pinturas como Lo invisible está dentro de la luz, I, II, III y IV (2005, técnica mixta sobre tabla, 150 x 120 cm, cada una), la identificación con el pan de oro de los iconos bizantinos (comparten asimismo la selección de la madera como soporte) remite consciente o inconscientemente a una lectura religiosa que las grandes manchas rojas conducen a abundar al tiempo que a matizar su sensación como la de un sacrificio. Hay en ellas una pluralidad de lecturas insólitas, que acaso quepa relacionar, por ejemplo, con imágenes macroscópicas, como las constelaciones, o microscópicas, como un territorio celular. Las manchas parecen desbordar cualquier escrutinio racional y nos conducen ante una experiencia del caos. Si entendemos la experiencia de lo sublime como la que escapa a nuestro devenir cotidiano, aquello sobre lo que no tenemos medio apropiado de comunicación, entonces el vórtice del caos supone un estado privilegiado para exceder la ambición racional, la castración meridiana que nos amenaza[iii].

La de Isidoro parece tratarse de una evolución pausada que conoce la obsesión de la melancolía. Sería, en este sentido, posible hablar de su obra como una de tiempos lentos, en la que, como ocurre en las composiciones de bandas como la propia Manta Ray, desde un desarrollo repetitivo de temas cadenciosos se culmina en un desbordante torbellino inducido por el propio sacrificio emocional al que se aferra, lo que demuestra que su compromiso con la banda no es meramente mercenario, sino vívido y compañero. Ya en 1998, año en el que comienza su colaboración en vivo, Manta Ray es la dedicataria de una serie (Serie M. R.) de pinturas de pequeños y grandes formatos realizadas al óleo y con técnica mixta sobre tabla, mientras que muchas de sus pinturas posteriores se refieren al grupo como las series Score realizada en 1999[iv], homónima de la gira de aquel mismo año realizada por el grupo, o Estratexa, nombre de uno de los últimos discos de la banda, editado en 2003.

Como se ha afirmado, la obra de Isidoro no se desarrolla enteramente en planos pictóricos, sino que conoce un comportamiento de acción (su iluminación de los conciertos de Manta Ray), posteriormente detenida y estudiada para su congelación en fotografías que son expuestas en cajas de luz. Las cajas de luz de Isidoro muestran, como en un bucle, imágenes fragmentadas erigidas en autónomas de las evoluciones lumínicas de la puesta en escena. Se produce en todo ello un rizo barroco. La fotografía, creación con la luz, se dirige a los efectos lumínicos de una puesta en escena. Y son ofrecidas al espectador en sendas cajas de luz, un instrumento de exposición invasor por no recibir la luz sino por proyectarla tenuemente y afectando así a la atmósfera del espacio expositivo, que, al tiempo, es contagiada por la música de Manta Ray, compuesta ex profeso para la ocasión[v]. Esta práctica de fragmentar la acción, eliminado el elemento humano, por ejemplo, haciéndola emisora de un tránsito detenido, de una miríada de tonalidades y formas inasibles al control absoluto se manifiestan, con una belleza insólita, como un modo de conferir abstracción a la realidad, de trascenderla de su contorno meridiano, de disolverla, de engañarla para revelar más profundamente nuestra inestabilidad y nuestro arrojo.


[i] La banda fue fundada en 1994. Su discografía se inició con el Ep Escuezme! (1994). Limitándonos a los discos grabados de larga duración, la relación es la siguiente: Manta Ray (1995), Pequeñas puertas que se abren y pequeñas puertas que se cierran (1997), Esperanza (2000), Estratexa (2003) y Torres de Electricidad (2006). Asimismo, Manta Ray ha grabado discos en colaboración como Diminuto cielo (junto a Javier Corcobado, 1997), La última historia de seducción (con Diabologum, 1997) y Heptágono (junto a Schwarz, 2001). El 28 de febrero de 2008, Manta Ray ha comunicado de modo lacónico su despedida como agrupación musical.
[ii] Una sugerente introducción a la cuestión se encuentra en NIETO ALCIADE, Víctor: La luz, símbolo y sistema visual. Madrid, Cátedra, 1989. El mismo autor ha comparecido con un ensayo en un catálogo dedicado a la obra de Isidoro. Cfr. «¿Podemos tocar el color? La sensación de la luz», en Hyperosnic Paintings 2.0. Oviedo, Universidad de Oviedo, 2006, pp. 21-27.
[iii] Pese a lo afirmando, es notable el hecho, sin embargo, de que Isidoro haya empleado con frecuencia un formato, el díptico, que resta rotundidad a su vocación por la atmósfera sublime. En efecto, las dos partes del díptico (una de ellas de carácter monocromático frente al vértigo o la fluidez abstracta de la compañera), ofrecidas sin espacio intersticial entre ellas, presentan una brecha abrupta entre ambas, ante cuyo escrutinio se impone la racionalidad y el control de las diferencias, circunstancias que, aun inconscientemente, resultan inadecuadas para conducir a esa disolución emocional que es directriz en lo sublime y que consideramos ha alcanzado Isidoro con mayor destreza en las pinturas autónomas en oro y rojo a las que se aludía con anterioridad.
[iv] Score fue grabado en directo en 1998 en el Teatro Jovellanos en el marco de la trigésimo sexta edición del Festival Internacional de Cine de Gijón. Algunas de las pinturas de esta serie, como Score (1999, técnica mixta sobre tela, 114 x 300 cm y Score V, VI, VII y VIII (1999, técnica mixta sobre tabla, 24 x 102 cm, cada una), constituidas como dípticos, ofrecían en una de sus dos partes un contraste entre el oro y el rojo que ha sido explotado con singular gravedad en las obras de los últimos meses.
[v] Manta Ray grabó sendas bandas sonoras para su escucha en el montaje de dos exposiciones individuales de la obra de Ramón Isidoro Hyperosnic Paintings (Museo Barjola y la galería Espacio Líquido, sedes ambas sitas en Gijón, 2005), e Hyperosnic Paintings 2.0 (Oviedo, Edificio Histórico de la Universidad de Oviedo, 2006). Los catálogos de estas exposiciones incluyen una copia de cada grabación respectiva.


Julio César Abad Vidal


+ Referencias y consulta:
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