Arte contemporáneo en España



Monográficos de Arte 10. Revista de arte contemporáneo

Dzama, dibujando el deseo


Marcel Dzama.
La casa encendida. Madrid.
Hasta el 7 de enero de 2018.

Marcel Dzama (Canadá, 1974) presenta en La Casa Encendida la enigmática exposición Dibujando una revolución. Una revolución estéticamente poco revolucionaria en el sentido de que desarrolla bastante fielmente el imaginario constructivista y dadaísta. De manera que Dzama se sitúa, como la weigmariana serie de televisión Babylon Berlin, en el centro de la estética de la Europa de entreguerras y abraza todo el repertorio de sus estereotipos bélicos, satíricos y eróticos para lanzar la siguiente proclama: “La Revolución será Femenina”.



El grito premonitorio se encarna en una revolucionaria de melenita francesa. Este corte de pelo es un signo de otra época y un disfraz para la contradictoria femme fatal de Dzama. A veces víctima y otras verdugo, nunca sabemos si esta Lulú goza o sufre. Resulta tan ambigua y perversa como el Alex de La naranja mecánica pero también dulce y asustada como las talentosas niñas de Wes Anderson o como la Alicia de Lewis Carroll frente a la Reina de Corazones.

Marcel Dzama: History is there to serve our cause or Little flowers of evil (2014).

Las imágenes de esta exposición, que abarca siete años en la producción del prolífico Dzama, circulan por varios medios materiales, desde el papel hasta la pantalla, lo cual es muy común hoy en día. Pero lo raro es que la mayoría de los soportes empleados por el canadiense arrastran, como sus estampas, connotaciones históricas. Así, el disfraz, la escenografía, el ballet mecánico o la película muda de género fantástico se nos antojan medios innegablemente dadaístas.

 

Marcel Dzama: Une danse des bouffons (or A jester's dance) (2013).

Y la reina de la movilidad, la típica chica Dzama, aparece también en la anticuada e inquietante película muda en blanco y negro Une danse des bouffons (2013). El filme comienza con un bufón abriendo un agujero en la pared que permite ver otro agujero (el de Étant donnés de Marcel Duchamp) y termina con la chica entrando en la citada obra para tenderse al lado de su famoso maniquí. Lo curioso es que, si nos quedamos a ver recomenzar la cinta, advertimos que la protagonista es otra actriz ¡mucho mayor que la primera! La peripecia de esta segunda chica resulta idéntica a la de su predecesora. Se moverá acompañada por otros personajes conocidos de la historia del Arte como Beuys –con su cayado y su coyote–, Hugo Ball o el asno de los caprichos de Goya. Un viejo mago con ojos en las mejillas hará de juez, la bailarina oriental blandirá el sable, el secuestrado dictará con las manos atadas a una silla sus jugadas de ajedrez, los iluminadores bien visibles nos deslumbrarán, los cabezudos y las personas con sillas en la cabeza permanecerán igualmente en el banquillo de los acusados y el ambiente que crea la técnica de rodaje de Georges Méliès seguirá parpadeando de igual modo.


Marcel Dzama: My mother, my father, my sister, my killer, my lover, my savior, and other faces I once knew (2014).

¿Se trata de mostrar la vida como una repetición de la que no se aprende nada?¿O es Dzama el que está condenado a mirar por el agujero de Étant donnés para poder dibujar a sus modelos una y otra vez? ¿Quizá la mujer joven y la mujer mayor sirvieran para invocar que toda verdad sucede en el tiempo? ¿Acaso estamos ante una reflexión sobre cómo opera el proceso artístico: recobrando de la experiencia signos de un tiempo perdido proustiano para transformarlos, mediante el arte, en algo atemporal o incluso  eterno? Esa peluca que portan todas las protagonistas de la exposición, ¿no será una especie de signo que hay que interpretar, aún sabiendo que más importante que el pensamiento es “lo que da que pensar”? En ese sentido, dicha peluca sería a la vez lo que se traduce y la traducción misma: signo y sentido. Pero también imagen y medio, un meta-medio en sí mismo porque acoge y articula todas las demás imágenes de la exposición.

Quizá pueda parecer que nos estamos poniendo demasiado densos y que estamos forzando la interpretación de estos signos traídos por Dzama al tiempo recobrado del arte. En ese caso, habría que pensar en lo creativo que resulta descifrar por ejemplo los signos que emite el ser amado y la imaginación que hay que poner para colmarlos con un contenido. Consideren esta exposición un entrenamiento en el arte de traducir las emocionantes imágenes que dibuja nuestro deseo.



Almudena Baeza


+ Referencias y consulta:
Catálogo de la exposición y bibliografía
Descargar monográfico en PDF


  < Siguiente Anterior >  


        


Últimos monográficos:
Beatriz González. Beatriz González.
Encuentras en un mercadillo de Bogotá una enciclopedia cuya cubierta, desteñida ...
El Tiempo vencido (después de Vouet). Jaime Aledo
Jaime Aledo presenta el cuadro El Tiempo vencido (después de Vouet) ...
Efectos de la analogía Asia. VV.AA.
La muestra, “El principio Asia. China, Japón e India y el arte contemporáneo en ...
Haciendo arte hasta dormida.. Catalina Obrador.
Catalina Obrador (Santanyí, Mallorca, 1977) presenta en la galería Luis Burgos ...






Otros canales
rss   twitter   facebook   youtube






 portal:   Aviso Legal | Información | Enviar a un amigo | Enlazar con Arte10 | Publicidad en Arte10.com | Contacto | Widgets y RSS | Mapa de Museos de España

Hecho con por Portfolio Multimedia

Arte10.com es una marca registrada con referencia: M2303078
ISSN 1988-7744. Título clave: Monográficos de Arte 10. Tít. abreviado: Monogr. Arte 10.

    |  © 1999-2018 ARTE10.COM