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Mundo Feliz
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| La obra de Argüello es una reelaboración del entorno habitual, desnaturalizado y aséptico. Sus edificios y paisajes se convierten en un icono de limpieza cristalina, casi transparente, en espacios que se configuran como una estepa de fondo casi infinitesimal. Esta transformación se apoya en el empleo del color, coronando algunos de sus jardines y edificios imaginarios con tonos cálidos que se disparan al exterior y que se acompañan, en ocasiones, de gamas cromáticas neutras. El artista lo concibe como una simultaneidad de estados de ánimo. Illán Argüello invita a reflexionar cómo es posible conciliar el contexto arquitectónico llevándonos a observar los cinturones de circunvalación de la metrópolis moderna, donde todo queda definido, desde las casas hasta las naves, coches, carreteras, etc. La arquitectura es el elemento más cotidiano de nuestro entorno, en ella se desarrolla el ochenta por ciento de nuestra actividad diaria: se estudia, se trabaja, se procrea y se plantean cambios sociales. En el proceso de la creación de una imagen, lo primero que pasa por la mente del pintor es fabricar una sensación que determine una totalidad atmosférica donde conecten varios planos, como se da en la métrica de un poema o en una progresión matemática. Cualquier pista sirve para entrar en un estado de ensoñación donde el espectador puede moverse entre planos de cálidos tonos o de cielos tintados de verde sulfúrico, que nos remite a unos atardeceres “metafísicos” de nuestro propio e imaginario “mundo feliz”. De formación autodidacta, Argüello es uno de los pintores de la nueva figuración de los noventa que más influencia ha recibido del movimiento “metafísico”. Su obra se caracteriza por una iconografía austera en la que destacan los elementos geométricos y los artefactos inverosímiles. Galería My Name´s Lolita Art |
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